Homenaje a León Ferrari y Gyula Kosice en el Centro Cultural Kirchner

15 de julio de 2015

Ambos artistas fueron reconocidos por el Ministerio de Cultura de la Nación, en un acto liderado por Teresa Parodi.

El Ministerio de Cultura de la Nación homenajeó el miércoles 15 de julio en el Centro Cultural Kirchner a los artistas plásticos León Ferrari y Gyula Kosice, en un acto que encabezó la ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi.

"Un Estado que está presente debe homenajear y reconocer con orgullo, amor y agradecimiento a aquellos que nos han cambiado la vida y extendido la mirada y el pensamiento", afirmó Parodi, quien entregó placas conmemorativas a Kosice y a la familia de León Ferrari.

"Un pueblo que se enorgullece de sus artistas es un pueblo que tiene historia y memoria. Escuchar a estos artistas, ver sus obras, nos hace sentir responsables de ese legado que han dejado y que atraviesa nuestras vidas", agregó la ministra.

Como parte del homenaje, se exponen hasta octubre en la planta baja del centro "Cilindro luminoso y esfera" (1989), de Kosice, y "Opus 113" (1980), de Ferrari, que pueden verse de jueves a domingo, de 14 a 24.

Emocionado, Kosice agradeció el reconocimiento: "Ciudadano argentino hidroespacial, me he zambullido en la creación totalizadora. Emerger de aguas transparentes, ser impulsado hacia lo inédito, ha sido y es mi actitud, más allá de toda metáfora".

"El arte es la moneda de lo absoluto  –continuó el artista–. Su permanente emisión energética libera al ser humano de toda atadura. Intuye un arte de la vida: la libertad, la imaginación y la invención; un arte sin límites ni fronteras", confesó quien, minutos antes, diría en un pequeño video sobre su obra que existe una tríada permanente en su proceso de creación, formado por el arte, la ciencia y la tecnología. 

Además, Kosice les habló a las nuevas generaciones: "La creación es total y la invención absoluta; hagan su obra con arte de júbilo y triunfarán como artistas". 

Pablo Ferrari, junto con su hermana María Alicia, recibió la distinción en honor a su padre. "Estamos muy emocionados por este gesto del Ministerio de Cultura de homenajear a León y exponer sus obras en este espacio tan importante", manifestó. Además, agradeció el apoyo del Ministerio en el proyecto de puesta en valor del taller de Ferrari, con el objetivo de abrirlo al público como museo. 

También participaron del acto la coordinadora del espacio de exposiciones del Centro Cultural Kirchner, Liliana Piñeiro, y Laura Malosetti Costa, responsable de la curaduría de las obras expuestas.

"Kosice sigue siendo un activo utopista interestelar", sostuvo Malosetti Costa acerca del artista cinético nacido en Košice, Hungría, en 1924 y radicado en la Argentina desde los cuatro años. "Él ha creado un nuevo universo de formas en las que el agua y la luz proponen una poética de esperanza en un futuro más allá de las miserias terrenales", añadió. 

Acerca de Ferrari –nacido en 1920 en Buenos Aires, ciudad donde falleció en 2013–, la escritora y curadora afirmó: "Ha sido un gran humanista. Su arte, a lo largo de muchos años, desplegó, con sutileza, humor incisivo y una increíble riqueza de recursos plásticos, su tozuda, empecinada cruzada por la libertad, contra todas las formas de la tortura en este mundo y en el del más allá". 

Gyula Kosice es considerado uno de los precursores mundiales del arte cinético y lumínico. Fundador del movimiento Madí en 1946, junto con los uruguayos Rod Rothfuss y Carmelo Arden Quin, y referente fundamental del arte abstracto invencionista, las obras de Gyula Kosice se encuentran en los principales museos de todo el mundo. En 1989, año en que construyó la obra "Cilindro luminoso y esfera", que se expone en el CCK, fue distinguido en Francia como "Caballero de las artes y las letras", uno de los numerosos reconocimientos y premios que ha recibido a lo largo de su carrera.

La obra de León Ferrari constituye una de las propuestas más potentes y creativas del arte argentino contemporáneo. Desde sus "escritos en el aire" y esculturas de alambre en los años 60, hasta sus ensamblajes, cajas, botellas, instalaciones y collages, desplegó una obra crítica radical y perturbadora a lo largo de más de medio siglo. 

Ampliamente reconocido como artista conceptual, Ferrari fue también un delicado constructor de geometrías, con una reflexión espacial y estética que vinculó con la música de modos originales. La obra Opus 113 pertenece a esta línea de reflexión, que retomó durante su exilio en San Pablo desde fines de los años 70. En ese contexto, sus complejas estructuras de alambre adquirieron también una connotación carcelaria, como una vuelta desde la abstracción sobre aquellas desoladoras arquitecturas fantásticas de Piranesi.