Guillermo Martínez, en el Pre Mica Buenos Aires

29 de septiembre de 2012

El escritor bahiense charló con el público sobre el oficio de escritor y los desafíos que supone la digitalización de los libros.

En la última jornada del Pre MICA (Mercado de Industrias Culturales Argentinas) de la Provincia de Buenos Aires -organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación y el Instituto Cultural bonaerense, que se desarrolla en el Teatro Argentino de La Plata desde el jueves 27-, el escritor Guillermo Martínez participó de una entrevista pública a cargo de la periodista Gabriela Borrelli.

Martínez nació en Bahía Blanca en 1962 y en 1989 publicó Infierno grande, su primer libro de cuentos. “Para mí, fue casi una sorpresa publicar mi primer libro. Mi padre escribía por amor al arte, no se preocupaba por publicar y yo pensaba de la misma manera. Si bien la escritura siempre estuvo en mi vida, publicar era una idea muy exótica para mí. Ya instalado en Buenos Aires, pensé en esa posibilidad. Pero en ese momento, las editoriales eran muy reacias a publicar a autores nuevos. Luego gané un premio del Fondo Nacional de las Artes y se publicó mi primer libro de cuentos. Eso fue una divisoria de aguas”, explicó sobre sus primeros pasos en el mercado editorial.

“Con cada libro pierdo lectores, pero escribo, esencialmente, lo que se me da la gana”, relató Martínez, autor de una vasta y diversa obra que incluye libros tales como Crímenes imperceptibles, La mujer del maestro y La muerte lenta de Luciana B.

Justamente, Crímenes imperceptibles saltó al mercado cinematográfico de la mano del afamado director español Alex de la Iglesia, quien adaptó el libro y lo llevó a la gran pantalla con el nombre de “Los crímenes de Oxford”. Respecto de esta experiencia el escritor explicó: “Cuando la novela pasa al cine es un desprendimiento, uno no siente que es su propio libro”. Y agregó que “hay una idea muy extendida de que lo mejor que le puede pasar al escritor es que su novela sea llevada al cine, pero esto no es así: al escritor le interesa que su libro sea leído. Lo mejor que le puede pasar a un libro es que haga su propio camino como texto escrito”.

La última novela de Martínez, Yo también tuve una novia bisexual, fue muy celebrada pero también cuestionada, tanto por la temática que aborda, como por su título. “Nunca pensé en otro título, aunque Orgullosamente ahí abajo podría haber sido otra opción. Me sorprendió el impacto que causó el título. Lo que sucede es el que el sexo todavía causa ese tipo de escozores”.

Consultado acerca del futuro del libro como objeto, el escritor planteó: “No soy de los románticos que van a extrañar el olor a papel, pero si todo sucede de forma razonable, el e-book va a tener muchas más ventajas que el libro en papel, no hay nada que se pierda. Seguramente, dentro de cincuenta años, habrá olores a biblioteca o a papel nuevo con un solo click y llevarán a los chicos a un museo a mostrarles cómo se hacían el papel y el libro”. Al tiempo que agregó: “cuando el e-book esté extendido, será necesario hacer un filtro porque, con el nuevo soporte, todos podrán ser publicados. Se acabará la figura del escritor frustrado”.