Gino Tubaro

16 de abril de 2016 Diseño

Una charla inspiradora a orillas del mar.

En la Sociedad de Fomento de Ostende, 240 jóvenes esperan ansiosos que aparezca Gino Tubaro en el escenario. Dos chicas de guardapolvo azul preparan sus celulares para sacar fotos. Un grupo repasa un listado de preguntas que no quieren dejar de hacer. Otro grupo espera ansioso su llegada para iniciar el aplauso. Entonces él sale a escena y sucede la ovación.

Es el comienzo del segundo segmento de la charla “Cultura y Democracia”, organizada por la Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional del Ministerio de Cultura de la Nación. Ya en la primera parte del encuentro, el referente vecinal César Laurent compartió con el público la labor de “Si lo prestás te lo presto”, la ONG que encabeza. Y ahora es el turno de Tubaro.

El joven de 20 años, que vive en un barrio humilde de la Ciudad de Buenos Aires y es reconocido en todo el mundo por crear prótesis de manos con impresoras 3D, comienza a hablar: “Quiero decirles que no necesitan tener muchos ingresos y no importa de dónde vengan para lograr algo bueno". Junto a él, modera la charla Iván Petrella, Secretario de Integración Federal y Cooperación Internacional.

“Un día desarmé un parlante y con un poco de cinta e hilo hice una aspiradora que levantaba los metales que había en casa. Tenía 6 años y estaba super feliz”, cuenta Gino sobre sus comienzos. A los 13 años fue galardonado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual por inventar un dispositivo de seguridad para enchufes. A los 16 creó una impresora 3D, avanzó en el desarrollo de prótesis a bajo costo y en 2014 comenzó Atomic Lab, su emprendimiento para fabricarlas.

“A mí siempre me copó crear algo que le sirva a la gente”, explica ante un público emocionado, y cuenta la historia de Felipe Miranda, un niño de 11 años que había perdido su mano en un accidente y le solicitó una prótesis a través de su página web. “Pedimos un escaneo del muñón de Feli y con eso hicimos una réplica de la mano. Una semana más tarde Feli ya podía andar en bicicleta y pescar como cualquier otro chico”.

Gino entrega las prótesis de forma gratuita y sueña con dar muchas más: “Desde que el Presidente Obama nos nombró en la tele, tenemos una lista de espera de más de 3.500 prótesis. De a poco las vamos a ir entregando”, explica el joven, que actualmente estudia Ingeniería Electrónica en la UTN y trabaja en el Centro Metropolitano de Diseño del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

“Estoy haciendo lo que me gusta, no es un trabajo, es una pasión. Es un dos por uno: hago lo que me apasiona y además estoy ayudando a alguien”, cuenta sobre el final. Pero entonces, justo antes de despedirse, lanza su última arenga: “Intenten, intenten, intenten, que en algún momento les va a salir. No esperen que otro les diga cómo llegar, busquen su propio camino”.

Texto: Paola Molina