Fotografías sobre la resistencia rural, en el Espacio Caloi

31 de octubre de 2014

El jueves 30 de octubre se inauguró la exposición “Secretos de una resistencia. Imágenes del Paraguay rural hoy”.

La exposición “Secretos de una resistencia. Imágenes del Paraguay rural hoy”, integrada por ensayos fotográficos de dos colectivos artísticos argentinos que tratan sobre la cultura rural en el país vecino, se inauguró el jueves 30 de octubre en el Espacio Caloi del Ministerio de Cultura de la Nación.

"Es un orgullo inaugurar esta muestra, a través de la que buscamos honrar, con sentido estético y político, a nuestros hermanos paraguayos, con quienes nos liga una historia y un futuro compartidos en el marco de nuestra pertenencia latinoamericana”, expresó el director nacional de Derechos Culturales y Diversidad Cultural, Federico Escribal, al comenzar el acto.

La muestra refleja la lucha de hombres y mujeres por mantener su tierra y su identidad en el Paraguay. En ella, una decena de jóvenes fotógrafos profundizan sobre la falta de diversificación de la producción agropecuaria y la necesidad de respetar las producciones propias del lugar, acordes a la sustentabilidad del suelo y economía local.

“Estas imágenes, que transmiten una fuerte impronta de dignidad, expresan las dificultades para la subsistencia de modos de vida vinculados a lo comunitario en el actual proceso de expansión de la frontera agrícola. Son problemáticas que nos son comunes, como comunes son nuestros anhelos de libertad, nuestra búsqueda de progreso, nuestros sueños de soberanía", explicó Escribal.

Las treinta fotografías reunidas muestran la resistencia de los minifundistas contra las empresas multinacionales que comercializan semillas transgénicas de soja y explotan el suelo de forma indiscriminada con abonos y pesticidas.

Las imágenes fueron tomadas por dos grupos de artistas. Uno de ellos es la cooperativa de fotógrafos Sub, integrada por Gisela Volá, Gabriela Mitidieri, Gerónimo Molina, Martín Barzilai, Verónica Borsani y Nicolás Pousthomis. Sobre las tomas, realizadas en marzo de 2009, en el asentamiento “13 de mayo” del Departamento de Itapuá, Pousthomis aseguró: “Tratan de romper con la estigmatización de la pobreza, para darle una belleza al material. En esta ocasión, dos colectivos trabajamos en una misma muestra para fusionar las miradas y resignificar el relato”.

El segundo colectivo fotográfico es A Pedal, proyecto autogestivo de Diego Marés y Matías Barutta, quienes recorrieron el Paraguay durante 2011, entre otros países de la Patria Grande, con el objetivo de dar a conocer, a través de este arte, las raíces y características propias de las distintas culturas que conforman Latinoamérica.

“Lo bueno de la experiencia es el contacto con la gente, ya que tuvimos la posibilidad de vivir con ellos; y más allá del trabajo exhibido, lo más importante es lo que compartimos, y el aprendizaje que nos dejó el pueblo paraguayo”, reconoció Marés.

“Secretos de una resistencia. Imágenes del Paraguay rural hoy” puede visitarse en la sede de Alsina 1169 del Ministerio de Cultura de la Nación hasta el 4 de diciembre, de lunes a viernes, de 9 a 19, con entrada libre y gratuita.

Como cierre de la apertura, se presentó la arpista paraguaya Sonia Álvarez, acompañada por el guitarrista Miguel Guerrero, integrante del cuarteto de chamamé que lidera Mateo Villalba, con un repertorio de música autóctona del litoral Argentino y del Paraguay.

El Espacio Caloi, inaugurado en 2012 en homenaje al reconocido humorista gráfico, se propone como un ámbito inclusivo para la promoción de experiencias y bienes simbólicos producidos por colectivos culturales y artistas, con un enfoque federal. La programación apunta a crear un lugar de encuentro y reflexión social que rescate la capacidad del arte y del pensamiento para volver visibles temas de interés para la sociedad, reconociendo la diversidad cultural que constituye la Argentina.

INFORMACIÓN ADICIONAL

Desde fines del siglo pasado, la economía global comenzó a incidir de manera evidente en las economías locales. Uno de los cambios más radicales en el ámbito agropecuario del Paraguay fue el modo de producción y la comercialización de soja, cultivo estrella para las arcas nacionales y transnacionales. Esto implicó la monopolización del comercio de semillas transgénicas y el mayor uso de agroquímicos, acompañado de la explotación en latifundios y el consecuente desplazamiento de poblaciones campesinas e indígenas de sus tierras ancestrales frente a un modelo agroexportador que no las contempla.

En la actualidad, el Paraguay tiene más de 3.080.000 hectáreas dedicadas al cultivo de soja. La deforestación y la desaparición de minifundios se hicieron moneda corriente. Sin embargo, hay quienes resisten estos cambios violentos de sus economías locales y persisten en sus formas tradicionales de producción familiar, en un diálogo directo con la tierra que los aquerencia.