Forster: “Discutir la Guerra del Paraguay es discutir el presente”

15 de agosto de 2015

Fue en el cierre de las jornadas de debate “Más allá de la guerra: Memoria, reflexión y cultura de paz”, que se realizaron en la TV Pública

“La Guerra de la Triple Alianza es el centro fundamental para pensar qué ha sucedido con nuestros países en casi todos los aspectos”, manifestó el secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, Ricardo Forster, en el cierre de las jornadas de debate "Más allá de la guerra: Memoria, reflexión y cultura de paz", que se realizaron en el Estudio 1 de la Televisión Pública el 13 y 14 de agosto.

Durante el encuentro, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, la TV Pública, el Museo Nacional de Bellas Artes y la Cancillería argentina, destacados historiadores, filósofos, ensayistas, curadores y críticos de arte revisaron distintos aspectos de la Guerra Guasú, al cumplirse 150 años del inicio del conflicto que enfrentó a Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay.

En la última mesa de la jornada, titulada “Argentina-Paraguay: Más allá de la guerra”, participaron, junto con Forster, el vicecanciller argentino Eduardo Zuain; el Director General de Gabinete de la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay, Vladimir Velázquez Moreira; el director general de la Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, Augusto Ocampos Caballero; y la directora nacional de Coordinación y Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto argentino, Lucila Rosso, quien actuó como moderadora.

“Discutir la Guerra del Paraguay, pensarla, es discutir el presente. Todo debate sobre el pasado es un debate sobre nosotros”, expresó Forster en relación a las jornadas. “La gran mayoría de nosotros -agregó- hemos leído poco sobre esta guerra, la hemos estudiado poco. Y la verdad es que aprendí muchísimo en estos dos días”.

Por su parte, Zuain destacó la profundización de las políticas de integración que Argentina y Paraguay llevan adelante en los últimos años. “Es una integración de 360 grados -consideró el diplomático-, porque es económica, comercial, política, física. Integrar los países significa como primer deber desmontar 200 años de culturización, donde nos enseñaron que éramos países distintos”.

Velázquez Moreira, en tanto, recordó cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner devolvió en agosto de 2014 el mobiliario de Francisco Solano López, que se encontraba en poder de la provincia de Entre Ríos. “Cuando la presidenta argentina devolvió los muebles del mariscal López -dijo el funcionario paraguayo-, estaba ejecutando la primera acción de un plan bilateral, suscrito entre los ministerios de Cultura de ambos países, firmado por las ministras Teresa Parodi y Mabel Causarano. Esto habla de la potencialidad y de la capacidad de la dimensión cultural en aportar al proceso de integración”.

En su intervención, Ocampos Caballero propuso “hacer una revisión crítica de la producción historiográfica del conflicto” y resaltó la figura del general Juan Domingo Perón, quien “fue el primer ciudadano argentino que tomó medidas en relación a la infausta Guerra de la Triple Alianza, devolviendo trofeos en un gesto de hermandad y amistad”.

La guerra en imágenes: Cándido López

Otra de las actividades propuestas para esta jornada en “Más allá de la guerra” tuvo como protagonistas al director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, y al artista plástico Daniel Santoro, quienes ofrecieron una interesante charla con el público donde analizaron la obra del pintor Cándido López.

López es reconocido por su representación de escenas bélicas y paisajes de la Guerra de la Triple Alianza, donde participó como soldado argentino y perdió un brazo en la batalla de Curupayty. Durante el conflicto (1865-1870), el artista realizó algunos bocetos pero la mayor parte de sus cuadros están fechados entre 1888 y 1901.

Santoro definió al artista como “un pintor bastante ingenuo”, aunque destacó varios aciertos y novedades en sus representaciones, “que resultan si se quiere democráticas, porque nunca hay un primer plano y los generales suelen tener la misma escala que cualquier otro soldado”.

El artista también observó que, si se miran las obras en detalle, “en la representación de las tropas argentinas, los soldados no tienen ojos: son ciegos que van a la guerra”.

González opinó que Cándido López “coloca a la guerra como un lugar de vastísimo sufrimiento, pero lo hace pintando soldaditos de plomo, que parecen figuras que no están destinadas a matar o morir”.

Para el ensayista, los cuadros de López “fundan una especie de humanismo pictórico argentino”. “Al tomar distancia para observar este gran panorama -agregó González-, pareciera como que el artista no toma partido, pero nos dice: todo esto está mal, es una tragedia insondable y toda esta gente va a morir”.