Finalizaron las Jornadas Internacionales sobre Cortázar

28 de agosto de 2014

A sala llena, el editor español Carles Álvarez Garriga y el crítico argentino Noé Jitrik debatieron sobre “El rol del intelectual”.

Frente a un auditorio colmado y atento, el miércoles 27 de agosto concluyeron las Jornadas Internacionales “Lecturas y relecturas de Julio Cortázar”, organizadas por el Ministerio de Cultura de la Nación en la Biblioteca Nacional, como parte de las actividades propuestas para celebrar el “Año Cortázar 2014: cien años con Julio”.

En la última de las doce mesas de debate programadas, el escritor y editor literario español Carles Álvarez Garriga y el crítico argentino Noé Jitrik debatieron sobre “El rol del intelectual”.

Para comenzar, la moderada de la mesa, Telma Luzzani, leyó un texto enviado por el poeta, crítico y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar, quien no pudo estar presente en el cierre por motivos personales. En su ponencia, leída en la sala, destacó “la estrecha relación que Cortázar mantuvo con Cuba”.

Jitrik planteó, desde su óptica, “el tema de los escritores intelectuales”. “En las últimas décadas, ya no se habla de política, sino de la politicidad: todo lo que hacemos está cargado de politicidad. Lo político, en cambio, está restringido y determina las respuestas que se puedan dar”, contextualizó.

“Cuando Cortázar empezó a escribir, había gran cantidad de escritores que adherían al Partido Comunista, y si no lo hacían, no eran vistos como buena gente. Más aún: algunos se esforzaban para que sus libros fueran comunistas, pero no lo lograban”, historizó Jitrik. En ese sentido, agregó: “También estaba el Grupo Sur, al que pertenecía Cortázar, y que también integraban Borges y Bioy Casares, entre otros, que no adherían a ningún partido y solo escribían”. “Finalmente, había otro grupo, el de Arte por el Arte, cuyos miembros eran poetas de la llamada Generación del 40, que adherían al peronismo”, completó el crítico argentino, que definió a Cortázar como un escritor con “una conciencia literaria muy afinada”.

Seguidamente, Álvarez Garriga recordó su primera visita a la ciudad, muchos años atrás: “La primera vez que vine a Buenos Aires, estuve un mes en la Biblioteca Nacional buscando textos de y sobre Cortázar”.

El editor español, que compiló y publicó los cinco tomos de Cartas, que reúnen buena parte de la correspondencia que Cortázar escribió a lo largo de su vida, también evocó la etapa del escritor argentino en Cuba. Al respecto, recordó una mesa que compartió hace unos años con Mario Vargas Llosa, en la que el autor peruano confirmó que había sido él quien había recomendado al autor de Rayuela viajar a la isla, que por entonces iniciaba su histórica revolución.
“Ese viaje le cambió la vida (a Cortázar), hizo una relación muy linda con todos, por ejemplo, cuando muere el Che, él estaba en Argelia y fue un golpe muy duro que lo marcó”, comentó el estudioso de la obra cortazariana.

Sin embargo, según reveló Álvarez Garriga, “la revolución cubana no fue la más querida por Cortázar; fue la revolución nicaragüense la que sintió más porque vivió el comienzo, el esplendor”.

Durante su exposición, el editor precisó que lleva siete años trabajando con Aurora Bernárdez (la primera esposa y albacea de Cortázar) y confesó que el escritor “es un padre, un hermano, un amigo al que me gustaría poder llamar por teléfono cuando tengo dudas”. “Cortázar es mi mundo y lo disfruto mucho”, concluyó.

Las Jornadas Internacionales “Lecturas y relecturas de Julio Cortázar” forman parte de las actividades organizadas por el Estado argentino para rendir tributo a uno de los escritores más destacados del siglo XX, a cien años de su nacimiento y a cincuenta de la publicación de Rayuela, una de las obras fundamentales de la literatura universal.

Organizan el “Año Cortázar 2014: cien años con Julio” el Ministerio de Cultura de la Nación, la Televisión Pública, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional, el Museo del Libro y de la Lengua, la Casa Nacional del Bicentenario y el Palais de Glace.