Expertos de la Unesco reflexionaron sobre cómo incrementar la creatividad humana

04 de noviembre de 2015

El seminario sobre diversidad cultural en la región continúa el jueves 5, en Villa Ocampo, San Isidro

El especialista mexicano Carlos Villaseñor Anaya y la jefa de la Unidad de Programas y Enlace de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la Unesco, Denise Bax, abogaron por la inversión en la creatividad humana durante la charla desarrollada el 4 de noviembre en el Centro Cultural Kirchner, como parte del Seminario “10.º Aniversario de la Convención Unesco 2005: Diversidad de las expresiones culturales en el Cono Sur”.

En uno de los primeros paneles de las jornadas –que organizan el Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Política Cultural y Cooperación Internacional, y la Oficina de la Unesco en Montevideo para la región–, Villaseñor Anaya, uno de los seis latinoamericanos especialistas en el tema, hizo un balance de la Convención 2005 y planteó los desafíos por venir.

Según el experto mexicano, “se cree que esta es una Convención solo para las industrias culturales, para grandes emprendimientos”. Sin embargo –explicó– la definición de cultura que encierra el documento de 2005 desplazó la anterior noción de “singularidad y reconocimiento de la academia” por la de “cómo nos relacionamos”.

“En América Latina –afirmó Villaseñor Anaya– hemos logrado establecer culturas ‘criollas’. Hoy podemos comunicarnos de norte a sur de la región porque compartimos códigos y símbolos. En este sentido, el diálogo con las diversas culturas produce soluciones nuevas a los problemas de la posmodernidad. Por ello, la cultura –como afirma el artículo 10 del documento– es una dimensión fundamental para el desarrollo auténtico”.

Para el especialista, la Convención 2005 fue la respuesta al proceso de globalización mundial: “Enfrentamos dos décadas signadas por una pretensión de establecer formas únicas de relación a escala global según una relación cultural vertical, de centro productor a periferia”. “A partir de la Convención –diferenció–, pasamos a una visión horizontal de la cultura y la diversidad, que es lo que nos permite incrementar la creatividad de la especie humana”.

A la vez, Villaseñor Anaya advirtió sobre la “excesiva” visibilidad de la economía creativa. “Es un hecho que el mayor impacto de la economía creativa no viene del núcleo de la actividad cultural como la conocemos en América Latina, sino del diseño y las nuevas tecnologías”, aseguró. “Pero la creatividad no es renovable. Tenemos que encontrar un balance desde los Estados para apoyar aquellas acciones que construyen identidad y nos permiten expresarnos, indepe“Invertir en creatividad transforma la sociedad”,ndientemente de su aporte al PBI”, agregó.

“Un adecuado balance entre la cultura como recurso y la cultura como derecho humano es lo que tenemos que encontrar, y la Convención 2005, al promocionar la diversidad cultural, es un magnífico conductor para esto”, finalizó el experto latinoamericano.

Por su parte, Pax presentó el Fondo Internacional de la Diversidad Cultural, creado en 2010, del que la Argentina es beneficiaria. “Hasta el momento, se han invertido 5.000.000 dólares en 78 proyectos que promueven la diversidad cultural en 48 naciones del mundo”, detalló.

Los países, a través de comités intergubernamentales, pueden presentar proyectos que requieran un monto máximo de 100.000 dólares para su realización y que tengan una duración de entre 12 y 24 meses. “América Latina –aseguró la funcionaria de la Unesco– es el segundo receptor de fondos, con un total de 1.600.000 dólares para doce países”.

Gabriela Stockli, por la Dirección Nacional de Política Cultural y Cooperación Internacional, participó del panel y precisó que, desde la creación del Fondo, se seleccionaron dos proyectos del país. “Nuestro mayor desafío –aseguró– fue lograr una efectiva participación. Hemos elevado el número de proyectos presentados de siete, en la primera edición anual, a 35 propuestas en la última”.

Una de las iniciativas seleccionadas por el Fondo fue la Escuela de Artes y Oficios del Teatro Argentino de La Plata (TAE). Su responsable, Claudia Billarou, destacó en el encuentro “el impulso” que significó recibir este subsidio de la Unesco. “Hoy hemos aportado para la creación de 68 microemprendimientos ligados a nuestros talleres e incentivado los proyectos de 70 egresados de la Escuela”, fundamentó.

“Invertir en creatividad transforma la sociedad”, aseguró Pax al finalizar la charla.

El jueves 5, el Seminario continuará en Villa Ocampo, San Isidro, donde habrá actividades destinadas a representantes de las provincias del país y a responsables de las comisiones de la Unesco de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.

En esta ocasión, se desarrollará por primera vez a nivel internacional el nuevo Programa de Capacitación de la Convención 2005, a cargo de especialistas del organismo de las Naciones Unidas. Además, representantes de Brasil, Uruguay y Argentina compartirán experiencias exitosas de implementación de la Convención en sus países.

 

Sobre la Convención 2005 de la Unesco

La Convención sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales fue aprobada por la Unesco en 2005. Se trata de un acuerdo internacional jurídicamente vinculante que garantiza que los artistas, los profesionales y otros actores de la cultura, y los ciudadanos en todo el mundo puedan crear, producir, difundir y disfrutar de una amplia gama de bienes, servicios y actividades culturales, incluidos los suyos propios.

La Argentina ratificó la Convención en mayo de 2008, reconociendo a la cultura como uno de los principales pilares del desarrollo sostenible. Entre otros objetivos, el documento se propone reafirmar la importancia del vínculo existente entre la cultura y el desarrollo para todos los países, y apoyar las actividades realizadas en el plano nacional e internacional para que se reconozca el auténtico valor de ese vínculo.