Enrique Cámara de Landa: “La hibridación quizás sea el rasgo característico de la música actual”

16 de agosto de 2016 Música

El musicólogo cerrará las XVIII Jornadas Argentinas de Musicología, en Santa Fe

Enrique Cámara de Landa es argentino y reside en España hace muchos años. Se licenció como musicólogo en la Universidad Católica (1977), aunque fue en la de Valladolid donde obtuvo el doctorado en Etnomusicología y donde ejerce, aún hoy, como profesor.

A lo largo de su carrera, orientó sus investigaciones hacia la música de tradición oral en Latinoamérica, España, Italia e India. Asimismo, ocuparon su interés los procesos de transformación e interacción entre ámbitos musicales y socioculturales, la transcripción y el análisis de la música no escrita.

Por estos días, visita la Argentina a propósito de las  XVIII Jornadas Argentinas de Musicología que tendrán lugar del 18 al 21 de agosto, en Santa Fe y en cuyo cierre expondrá sobre vida y obra del musicólogo, compositor y poeta argentino Carlos Vega.

Desde Experiencia Cultura aprovechamos para preguntarle en qué consiste la Musicología, cuál es su relevancia para la historia de la cultura y otros asuntos poco divulgados de los estudios musicales.

–La musicología, ¿es accesoria de otros estudios históricos y/o culturales o constituye un saber con especificidad propia?

–En este punto coincido con lo que en la década de 1970 expresó el compositor y etnomusicólogo húngaro Iván Vandor: “El estudio de la música considerada en sí misma hace de la Etnomusicología una disciplina autónoma [...], el estudio del contexto musical la señala como fuertemente interdisciplinaria [...]. La etnomusicología se define, teórica y metodológicamente, a través de las relaciones entre su interdisciplinariedad y su autonomía.”  Creo que esto puede aplicarse a los estudios musicológicos en general, puesto que, dentro de la variedad de objetivos y enfoques metodológicos que los caracterizan, constituyen un área de conocimiento específica y autónoma, a la vez que pueden ser utilizados como herramientas o auxiliares por otras disciplinas (algo que, por otra parte, es característico de las ciencias).

–¿Podrían vislumbrarse, a través de la Musicología y sus herramientas y métodos de investigación, los rasgos característicos de una cultura y/o de una comunidad?

–Éste ha sido uno de los objetivos de la Musicología: arrojar luz sobre determinados períodos históricos y culturas a través del estudio de sus manifestaciones musicales. Por ejemplo, la Antropología de la Música desarrollada durante la década de 1960, sostuvo de manera general que la música es un reflejo de la cultura (lo que significaba que estudiando los rasgos musicales de un determinado grupo, comunidad o pueblo, se podía incrementar el conocimiento de otros aspectos culturales del mismo), mientras que la denominada Antropología Musical de las décadas siguientes afirmó que en determinadas circunstancias era posible también lo contrario: considerar a las prácticas musicales no sólo como “resultado” de otros factores culturales, sino también como expresiones que los condicionaran. Por ejemplo: el hecho de que un cantante pudiera desvelar secretos de su intimidad ante audiencias enormes a través de una canción, gracias al sonido amplificado podía haber determinado o impulsado cambios en el área de la comunicación. En muchos aspectos se considera que el conocimiento de las prácticas y obras musicales, y de las ideas asociadas a lo musical, contribuye a enriquecer el conocimiento de las claves culturales de una sociedad en un momento determinado.

–¿Cuáles son las diferencias y concurrencias entre la Musicología, la Sociología de la Música y la Etnomusicología? ¿Se trata de campos de trabajo o de perspectivas de abordaje teórico diferentes?

–Creo que las distintas (sub)disciplinas que han ido surgiendo en el ámbito de la investigación musical (las tres de esta pregunta u otras, como la Psicología de la Música, los Estudios de Música Popular o las Ciencias Cognitivas de la Música) han necesitado, en un primer momento, reconocer fronteras epistemológicas y metodológicas, a la vez que construían sus ámbitos de estudio. Pero posteriormente pasaron a dialogar de manera fecunda con las áreas o subdisciplinas musicales de mayor antigüedad o grado de desarrollo, puesto que es muy probable que todo objeto de estudio admita ser considerado desde distintas perspectivas que enriquecen su conocimiento. En este sentido, es cada vez más difícil deslindar objetivos y metodologías exclusivos de estas subdisciplinas.

 –¿Hay un rasgo que caracterice la producción musical actual, en todo el mundo?

–Es difícil responder a esta pregunta, en un mundo caracterizado por el auge de las comunicaciones, la globalización del conocimiento y la diversificación de intereses culturales. Tal vez el fenómeno de los procesos de hibridación o fusión de estilos musicales constituya uno de estos rasgos actuales, gracias justamente al fuerte incremento que se ha experimentado en el acceso al conocimiento de la producción musical del planeta. Seguramente sería posible escribir un artículo sobre este punto, que tiene muchas vertientes.

 –¿En qué va a consistir tu exposición en el cierre de las Jornadas?

–Existen varias biografías de Carlos Vega, por lo cual no voy a centrarme en exponer un perfil de ese tipo. Más bien intentaré observar el contexto social, científico y tecnológico en el que se inserta su producción, así como las repercusiones que alcanzó su obra durante su vida y con posterioridad a su muerte. Concluiré realizando un ejercicio de imaginación acerca de lo que podría significar el legado de Vega en el actual panorama de los estudios musicológicos, a partir del conocimiento de la bibliografía específica de reciente producción y de los retos que la sociedad presenta a la ciencia en estos momentos.

–Si tuvieras que explicarle a un joven cuál es el peso y la influencia que Carlos Vega ejerció (e irradió) en la cultura argentina, ¿qué le dirías?

–Supongo que intentaría partir de la experiencia auditiva actual de los adolescentes y señalaría el carácter precursor de algunos aportes de Vega. Por ejemplo: fue él quien propuso en un congreso de Musicología realizado en los Estados Unidos estudiar lo que denominó “mesomúsica” y hoy llamamos “música popular urbana” o popular music, que incluye los estilos de jazz, rock y pop, entre otros. A los jóvenes suele entusiasmarlos saber que las músicas que escuchan y aman son dignas de estudio desde muy diversos ángulos, así como lo son otros repertorios y ámbitos musicales que circulan hoy en el mundo. A causa, repito, de la globalización de las comunicaciones que permiten la circulación planetaria de las músicas, pero también gracias a los aportes de los estudios musicológicos que han rescatado tantas músicas olvidadas del pasado.