El tango, de fiesta en el Palais de Glace

12 de diciembre de 2014

La iniciativa, organizada por el Ministerio de Cultura de la Nación, festeja la vigencia del género en distintos escenarios de Buenos Aires.

El Día Nacional del Tango se celebró el 11 de diciembre en el Palais de Glace con variadas actividades de entrada libre y gratuita, que forman parte de "Tango de mis amores", la iniciativa organizada por el Ministerio de Cultura de la Nación del 7 al 12 de diciembre y el sábado 20 en la Ciudad de Buenos Aires para festejar la vigencia del género.

El histórico centro de exposiciones del barrio de Recoleta volvió a sus orígenes milongueros para dar inicio a la celebración de la música, el baile, la literatura, y las artes plásticas y audiovisuales, disciplinas vinculadas con el tango, que, en 2015, festejará el Año Gardeliano, a ocho décadas del fallecimiento del Zorzal Criollo.

La noche abrió con una muestra de objetos originales de Carlos Gardel, entre los que se encuentran fotografías, guitarras, partituras, manuscritos, discos de prueba,y hasta un set de tocador de plata inglés.

Luego llegó el momento del baile, que fluía naturalmente en el centro del salón, de la mano del DJ Carlos Amaya. A las 22 comenzó la exhibición de los maestros que dieron las clases magistrales: Corina Herrera e Inés Muzzopappa, Gustavo Naveira y Olga Besio, Javier Rodríguez y Boelia Barsi, y la pareja central conformada por Milena Plebs y Adrián Cejas.

En el último tema, todos los dúos se movieron al ritmo del Sexteto Mayor, que contó con la presencia especial de Pablo Agri, hijo del famoso violinista de tango Antonio Agri. “La gente quiere bailar y experimentar el tango, a diferencia de años atrás, cuando solo quería ver un espectáculo”, opinó la bailarina Plebs.

Un rato después, las miradas se posaron sobre la pantalla gigante donde el mismísimo Carlos Gardel saludó a los presentes y adelantó que, durante 2015, durante el Año Gardeliano, “habrá muchas sonrisas, milongas y pibes nuevos” disfrutando de la cultura del tango.

“Si bien el tango hasta no hace mucho tiempo era patrimonio de generaciones mayores, ha habido una revitalización a través de la danza y luego la música”, afirmó el director nacional de Artes, Rodolfo García, quien participó de la jornada. “Hoy hay muchos jóvenes talentosos con formación profesional que constituyen una gran promesa para el futuro y están en la búsqueda de un nuevo lenguaje para el género”, agregó.

Las bandas en vivo comenzaron a sonar cerca de las 23: el Sexteto Mayor, Dema y su Orquesta Petitera y la Orquesta Rascacielos subieron al escenario para dar cierre a la jornada. El maestro Eduardo Balzac, violinista del Sexteto Mayor y único miembro original de la banda, se sintió entusiasmado al “entrar y encontrar a jóvenes, viejos, europeos, orientales, todos para bailar el tango”.

“El tango es el único género argentino que puede llenar un teatro en el extranjero con público nativo. Es nuestro producto de exportación cultural por excelencia, y por eso es fundamental que desde el Estado no estén apoyando para difundir la cultura, que es lo que define a un país”, consideró el contrabajista del sexteto, Enrique “Quique” Guerra.

Tango de ayer y de hoy. Para Limón García, voz de la Orquesta Rascacielos, “empieza a establecerse un puente nuevo entre los que dejaron el tango y lo que los tomaron”. “La juventud está desarrollando un nuevo código porque el tango de hoy se vive distinto, se canta distinto y se sueña distinto. Es nuestra cultura, nuestra raíz y nuestra música”, sintetizó.

A la hora de los balances, el coordinador general de “Tango de mis amores”, Daniel Fratantoni, destacó que propuestas como las de anoche “demuestran todo lo que se ha logrado en los últimos diez años en términos de gestión cultural y la gran cantidad de público que se ha sumado al mundo del tango”.