El padre Toto celebró una misa en el Ministerio de Cultura

22 de diciembre de 2014

El encuentro presidido por el sacerdote de la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, contó con la actuación del Coro Nacional de Niños

El padre Lorenzo de Vedia, conocido como Toto, de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, ubicada en la villa 21-24 de Barracas, presidió esta mañana una misa en la capilla del Ministerio de Cultura de la Nación en vísperas de la Navidad.

“No hay una sola cultura para Dios, sino que hay tantas culturas como expresiones culturales hay en todo el mundo”, manifestó el padre Todo en su homilía. “En la villa, tenemos el privilegio de ver cómo hay expresiones culturales muy hondas y cómo el Estado se hace presente asumiendo la cultura que nace del propio terreno”, agregó el párroco.

El encuentro, organizado por la Secretaría de Políticas Socioculturales, se inició con la intervención del Coro Nacional de Niños, dirigido por María Isabel Sanz.

El padre De Vedia también expresó la alegría de celebrar esta misa “poniendo en manos de Dios toda la obra del Ministerio de Cultura en los umbrales de la Navidad, que es cuando Dios se hace humano, se encarna, se hace cultura, ingresa en la historia humana y quiere acompañar la marcha de la humanidad”.

La celebración eucarística, de la que participó el subsecretario de Promoción de Derechos Culturales y Participación Popular, Emiliano Gareca, tuvo lugar en la antigua capilla bizantina del primer piso del edificio ubicado en Avenida Alvear 1690.

“Es muy importante para este Ministerio celebrar una misa con los curas de la villa 21-24 porque entendemos que la Iglesia es la que está presente junto a los pobres y la que debe transmitir, con el Estado, los valores de la igualdad y la inclusión social”, sostuvo Gareca.

Para difundir la alegría que se vive en la Parroquia Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, la familia Vallejos ofrendó una intervención de canto-oración y un baile de chamamé.

La capilla del Ministerio de Cultura está dedicada a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de la Merced, a quien el general Manuel Belgrano entregó en 1812 su bastón de mando luego de la victoria en la Batalla de Tucumán.