Educar y sensibilizar sobre el patrimonio vivo

14 de agosto de 2015

Participaron del debate el brasileño Celio Turino, el chileno Agustín Ruiz Zamora, y las argentinas Ana Larcher y Evelina Grunberg.

Expertos de Argentina, Brasil y Chile intercambiaron experiencias educativas para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial durante la última mesa de debate del Primer Encuentro Nacional de Patrimonio Vivo, que, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, mediante la Subsecretaría de Cultura Pública y Creatividad, se desarrolló el 12 y 13 de agosto, con entrada gratuita, en el Centro Cultural Kirchner.

El brasileño Celio Turino, creador del programa Puntos de Cultura; el experto chileno Agustín Ruiz Zamora, y las especialistas argentinas Ana Larcher y Evelina Grunberg disertaron sobre las herramientas de sensibilización y capacitación vinculadas a este patrimonio, las estrategias comunicativas y el rol de la información en el desarrollo de soluciones y la gestión de estos bienes culturales.

Antes de las exposiciones, el músico y aerofonista boliviano Juan Lázaro Méndolas, fundador de Markama, uno de los grupos más significativos de música indoamericana, habló sobre la importancia de conocer la historia de los instrumentos empleados por los pueblos andinos.

El artista nacido en la comunidad quechua de Charcoyo se refirió a los vínculos que, en las culturas nativas, mantienen las personas con los instrumentos, la música y las danzas rituales. A la vez, mostró al auditorio una serie de instrumentos e interpretó con ellos piezas tradicionales y de música clásica.

Larcher, gestora cultural y representante de Santiago del Estero ante el Programa Subregional para la salvaguardia de este patrimonio de la región Noroeste Argentino, centró su ponencia en las experiencias llevadas a cabo en la localidad de Villa Atamisqui, y en los proyectos culturales, planes y programas educativos desarrollados para promover la gestión patrimonial y cultural ligadas al desarrollo humano y económico.

En este sentido, Larcher presentó los proyectos implementados en talleres de introducción a los jóvenes en su patrimonio local, en la escuela de creatividad y cultura, y en el profesorado de geografía local. “Las organizaciones para la cultura necesitan una comunicación de calidad y altamente implicativa, que sea cómplice y apasionada con los ciudadanos”, afirmó parafraseando al gestor catalán Toni Puig.

“Es importante plantearnos qué patrimonio estamos dejando a las nuevas generaciones”, sostuvo Larcher en alusión al desafío que enfrenta al coordinar el relevamiento del telar como manifestación cultural en la Subsecretaría de Cultura de Santiago del Estero. “En este momento, empezamos una etapa de fortalecimiento de ciertas técnicas para que los artesanos puedan transmitir sus conocimientos y prácticas a las nuevas generaciones, y que el telar se desarrolle con más fuerza”, finalizó.

Turino, artífice del programa brasileño de descentralización de la cultura llamado Puntos de Cultura –que el ministerio argentino del área replica desde 2011–, aseveró: “Hay que unir tradición con innovación. Hay que pensar la política pública con amor y potencia, porque cuando se trabaja así, la gente se empodera y transforma su realidad”.

El proyecto que creó Turino, ex secretario de Ciudadanía Cultural durante la gestión de Gilberto Gil, marcó un cambio de paradigma en la formulación de políticas culturales. Puntos de Cultura propone pequeños espacios gestionados por la gente y financiados por el Estado, con el objetivo de generar procesos culturales desde la propia mirada y las potencialidades del pueblo.

“En las sociedades contemporáneas, vivimos un proceso de transformación de los deseos e incluso del alma; todo se convierte en mercancía. Esto se relaciona con las pocas posibilidades de conquista de autonomía y emancipación. En este escenario emerge la violencia urbana, la falta de respeto, la explotación”, denunció Turino.

“El pragmatismo se vuelve el enemigo de la transformación profunda –continuó el gestor brasileño–, y se acomoda a una realización sin cuestionamiento. Allí surge la necesidad de inventar una tradición, y la memoria asume un papel vital de reelaboración y reinterpretación de la vida”.

El chileno Ruiz Zamora, magíster en Artes y docente de posgrado, presentó el trabajo iniciado en 2004 para crear la plataforma del Sistema de Información para la Gestión Patrimonial (www.sigpa.cl). “Surgió a partir de la toma de conciencia de lo que estaba pasando en el país respecto del reconocimiento y la participación social en la valoración del patrimonio cultural inmaterial”, comentó el especialista, organizador y coordinador del sitio.

“Apuntamos a hacer un registro exhaustivo que permita sentar un precedente jurídico, ubicado, definido, que tiene destinatarios y legatarios. La plataforma está orientada a un tema político, porque el patrimonio es un tema político, es una propiedad y no debe ser enajenada, como ha ocurrido históricamente”, aseguró el también fundador del Fondo Patrimonial Margot Loyola.

Según Zamora, “el patrimonio cultural inmaterial obedece tanto a una forma de organización como a la estructura social que está detrás de ella”. “Si nos desvinculamos de la estructura social, que es la que permite que esto se articule, finalmente estamos haciendo un fetiche de la manifestación y el conocimiento no tiene ningún destino”, advirtió.

Grunberg, experta argentina que se desempeñó en Brasil durante 30 años como funcionaria del Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN), indicó que el objetivo es “sensibilizar a los ciudadanos para que usufructúen su herencia cultural propiciando la participación activa en la creación cultural”, definida como “el hacer continuo y dinámico de la sociedad”.

La gestora del área de Preservación del Patrimonio Cultural brasileño y Museología remarcó que el proceso de conocimiento crítico por parte de las comunidades es “su propia garantía de sobrevivencia y preservación”.

La también desarrolladora y promotora de talleres de educación patrimonial parafraseó al antropólogo mexicano Guillermo Bonfil Batalla y concluyó: “La mejor manera de los pueblos de defenderse contra la homogeneización cultural y la globalización es apropiarse de sus raíces culturales. Cualquier persona tiene aptitud para hacerlo. Basta con las capacidades de observación y análisis de los bienes culturales, ya sean consagrados o no, en los museos, calles, escuelas, mercados y las casas, la habilidad está en interpretar”.

Sobre el Primer Encuentro Nacional de Patrimonio Vivo

La actividad –que pudo verse en vivo vía streaming ingresando en www.cultura.gob.ar– se realizó del 12 y 13 al agosto y reunió cerca de veinte expertos de ocho países, invitados a disertar en cinco mesas redondas. La programación incluyó, además, charlas sobre procesos de patrimonialización de manifestaciones culturales inmateriales y un taller teórico-práctico sobre la salvaguardia de este patrimonio.

Participaron disertantes internacionales –Agustín Ruiz Zamora (Chile), Gabriela López Moreno (Ecuador), Ana Gita (Brasil), Norma Campos Vera (Bolivia), Fabián Bedón Samaniego (Ecuador), Laura Emperaire (Francia-Brasil), Celio Turino (Brasil), Evelina Grunberg (Brasil), Enrique Pérez López (México) y Gabriela Pacheco Piñeyro (Uruguay)– y especialistas argentinos, entre ellos, Javier Bonga, Marcial Paredez, Alicia Martín, Ana María Gorosito, Hernán Morel, Marcelo Álvarez y Mónica Rotman.

Estas jornadas inauguraron un espacio de discusión federal y democrático entre los diferentes actores sociales que hacen a este patrimonio, para promover el conocimiento y el respeto hacia las distintas prácticas culturales, en un país dotado de una gran riqueza y variedad de manifestaciones.