Ecuador agradece a la Argentina la devolución de cientos de piezas arqueológicas

28 de enero de 2016

La canciller argentina fue recibida por su par de ese país, en un acto que se llevó a cabo en Quito

La canciller Susana Malcorra participó el jueves 28 de enero en Quito, Ecuador, de un acto en agradecimiento por la devolución de 439 piezas arqueológicas recuperadas y restituidas por la Argentina a ese país, que fue encabezado por su par ecuatoriano, Ricardo Patiño, y el ministro de Cultura de ese país, Guillaume Long. 

Por iniciativa propia y sin la intervención de organismos intermediarios –lo que constituye un hecho inédito–, el Ministerio de Cultura de la Nación, concreta así la devolución de patrimonio cultural a un país hermano.

Además, como parte del mismo programa de restitución, esta madrugada se enviaron otras 4150 piezas recuperadas a Perú. Estos objetos formarán parte del futuro Museo del Tawantinsuyu, que se creará en la ciudad de Cusco.

"Hoy me toca a mí estar presente en este acto, pero esto empezó hace un tiempo, y hay mucho trabajo de ambos países detrás de esta foto, y yo aprovecho para reconocerlo", aseguró Malcorra durante la ceremonia, que se llevó a cabo en la Biblioteca “Gabriel García Márquez” de la sede de UNASUR en Mitad del Mundo.

Las piezas arqueológicas completas devueltas a Ecuador –entre las que hay vasijas silbadoras, esculturas eróticas, apoyanucas, pipas, cinceles, botellones, adornos, textiles y artesanías de cerámica, oro y hueso– pudieron restituirse tras una investigación que demandó quince años.

Se trata de materiales de gran valor histórico, artístico y científico que fueron secuestrados entre 2000 y 2007 por la Policía Aeronáutica cuando eran comercializados de manera ilegal en locales y casas particulares de la Argentina. Algunas de estas piezas son cerámicas milenarias de la cultura Valdivia (de la costa sur ecuatoriana), considerada la primera cerámica americana (su antigüedad se estima entre los 3500 y 1800 años a. C.). Otros bienes pertenecen a las culturas Tuncahuan, Chorrera (900-300 años a.C.) y Bahía (500 años a. C. a 650 años d. C.). En la dotación, se incluyen objetos pintados en técnica de negativo de gran singularidad.

El ministro de Cultura argentino, Pablo Avelluto, por su parte, sostuvo: “Este hecho revela la importancia de tomar conciencia del carácter insustituible del patrimonio cultural. Muchas veces, el tráfico de piezas arqueológicas se da sobre la base del desconocimiento de unos y el interés de otros. Tenemos que seguir trabajando para que la memoria cultural sea preservada, protegida y puesta al alcance de todos nuestros pueblos”.

“Estamos muy felices de demostrar que se puede trabajar contra el tráfico ilegal, incluyendo el de patrimonios culturales. Podemos hacerlo en conjunto, tal cual lo vimos en los últimos días en la Cumbre de la CELAC y hoy en la reunión de UNASUR. Es la única manera de enfrentarnos a estas mafias, que se encargan de traficar con todo: personas, drogas y también el patrimonio, atentando contra el mantenimiento de nuestra historia y sus valores”, agregó la canciller argentina.

Historia de la recuperación

El proceso comenzó en 2000, cuando el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL, órgano de aplicación de la Ley Nacional 25.743, que protege el patrimonio arqueológico y paleontológico) brindó un curso de capacitación a la entonces Policía Aeronáutica Nacional. El objetivo era detectar casos de tráfico ilegal de bienes culturales, cuarto delito en el ranking  internacional de comercio ilícito. 

“Gracias a la capacitación, agentes del Aeropuerto Internacional de Ezeiza pudieron detectar piezas precolombinas originales que un turista extranjero había comprado en la calle Florida como souvenir”, explica Diana Rolandi, directora del INAPL.

A partir de entonces, se iniciaron investigaciones y allanamientos a locales comerciales, donde se secuestraron piezas que estaban en venta. Estos procedimientos contaron con la colaboración de investigadores del INAPL, el Conicet, las universidades de Buenos Aires y de La Plata, y el Museo Etnográfico. 

Además de material arqueológico, se hallaron restos paleobotánicos y paleontológicos originarios de América, Europa y Asia. 

En 2001, se designó al INAPL como depósito judicial de los bienes y se le entregaron las primeras cajas con restos. Entre 2003 y 2005, se realizaron los peritajes. Dos años después, un nuevo allanamiento secuestró más materiales. Luego de reiteradas solicitudes, en 2014, la Justicia permitió al INAPL comenzar a decomisar lo incautado, registrarlo, expedir certificados de exportación y restituir las piezas a los países de origen. Estas acciones estuvieron a cargo de la Dirección del Instituto y el personal del Registro Nacional de Yacimientos, Colecciones y Objetos Arqueológicos (RENYCOA), y también intervinieron agentes verificadores de Aduana, profesionales y técnicos de los países destinatarios de los tesoros, la empresa de embalaje y transporte, y una consigna de la Policía Federal, División Interpol. 
Tras la sanción de la Ley 25.743, en 2003, el país concretó devoluciones menores en cantidad a Colombia, Perú y Ecuador. En conjunto, suman entre 15.000 y 20.000 los objetos hallados en los últimos quince años, fruto de la concientización promovida por el Estado nacional sobre la importancia del patrimonio. 

Con esta devolución, la Argentina defiende el valor del patrimonio cultural y expresa su vocación por respetar la memoria y la identidad de los pueblos. Un antecedente diferente fue el caso de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, que, en 2014, y solo luego de una larga disputa, aceptó restituir objetos incas (en su mayoría, fragmentos de cerámicas) reclamados por Perú. Estas piezas habían sido sustraídas de Machu Picchu por el explorador estadounidense Hiram Bingham en 1912.