De Chaco a Japón

12 de abril de 2016 Música

El cantautor Seba Ibarra llevó su nordeste natal a tierras niponas de la mano del Mercado de Industrias Culturales Argentinas.

Rockero devenido en trovador, Seba Ibarra le canta al tereré, al río Paraná o al árbol de Samuhú; y describe con aires pop los sabores, los colores y las cadencias del litoral argentino. A sus 42 años, es uno de los grandes exponentes de la escena musical chaqueña. “En todas mis canciones se pueden descubrir paisajes disfrazados de gente y gente vestida con paisajes”, se define. Su música, de raigambre local, no viaja sin embargo solo por la Argentina: desde 2014 suena también en las radios japonesas.

Niño Paraná fue el disco que trascendió las fronteras nacionales e idiomáticas  y se instaló en los medios nipones de la mano de Taiyo Record, un sello que editó, entre otros, a Caetano Veloso y a Gilberto Gil. “Cada tanto me entero de que pasan mi música en programas de cable y en las radios de Japón. Eso me llena de satisfacción”, cuenta Seba hoy, que puede ver su disco rodeado caracteres japoneses en el catálogo online del sello y confirmar que sí, hay gente en la tierra del Haiku buscando sus canciones.

Ryosuke Itoh, dueño de la compañía discográfica, fue quien descubrió al músico al escucharlo en vivo en la primera edición del MICA, el Mercado de Industrias Culturales Argentinas que se realizó en 2011 en la ciudad de Buenos Aires. “Se me acercó y me dijo que estaba interesado en editar un disco mío en Japón –recuerda Ibarra– pero no me animé a aceptar un contrato internacional”. Para ese entonces, el chaqueño ya contaba con dos discos editados en nuestro país: Collage de río (2007) y Palimay (2009), pero la aventura internacional seguía esperándolo.

Los primeros acordes

La leyenda familiar cuenta que Seba tenía dos tíos guitarristas. Todas las tardes, mate de por medio, llenaban de folklore la vereda de los Ibarra y eso al pequeño Seba le fascinaba. “Vivían uno a cada lado de casa y ensayaban en la puerta. Yo era chico, pero me daba cuenta de que era una situación especial. Me gustaba quedarme con ellos”, explica el cantante.

“Mi viejo era más del rock nacional, Vox Dei, ese palo –continua Seba sobre la música en su familia– y cuando me largué con la guitarra hacía temas de Los Beatles o del rock que sonaba en casa. El folklore lo había dejado en lo de mis tíos". Las primeras bandas que integró de adolescente recogieron ese espíritu rockero, aunque el folklore seguía latente.

En sus dos primeros discos como solista, las raíces folklóricas y litoraleñas afloraron con potencia. En Collage de río se animó a jugar con el sonido cambiante del Paraná. A través de canciones como “Gota madre”, “Mete los pies” o “Niño Paraná” narró los paisajes de la ribera y las costumbres lugareñas. En Palimay, su segundo disco, los protagonistas fueron la ciudad de Resistencia, el tereré y la vida litoraleña. Las diez canciones que integraron el material sonaron al ritmo de un “folklore urbano”, en el que no faltaron las influencias del rock y del pop.

El litoral en Japón

En 2013 su música sonó en todos los rincones de Argentina gracias a la gran repercusión que tuvo su tercer disco, Infrenable paraíso. En ese marco, Seba volvió a participar en el MICA, pero esta vez decidido a dar el salto. Taiyo records tampoco dudó, volvió a hacer su oferta y su pasaje al mundo se hizo realidad. “Con Ryosuke –explica Ibarra sobre el dueño de la discográfica con quien se cruzó en las rondas de negocios– decidimos que se editaría un compilado con canciones de mis tres discos. La negociación fue una experiencia inolvidable: yo tengo pocos conocimientos de inglés así que con rudimentos de ese idioma y gráficos sobre una hoja llegamos a un acuerdo. Así nació Niño Paraná”.

En 2014 llegó su participación en MICSUR, el Mercado de Industrias Culturales del Sur, en el que afianzó sus vínculos con Latinoamérica, sobre todo con sus colegas y con empresarios de Uruguay y Paraguay, donde su música también suena con mucha fuerza. “Fue una linda experiencia en la que pude conocer a muchos trabajadores de la cultura”, explica el chaqueño, que también oficia como gestor cultural.

Si bien no participará de la segunda edición que se realizará en octubre de este año en Colombia, alienta a los todos los artistas y gestores a inscribirse. “El MICA y el MICSUR permiten pensar que es posible proyectarse en Chaco, en la Argentina y también internacionalmente”, define Seba con la sabiduría de quien lo ha vivido en carne propia.

Texto: Paola Molina

Para escuchar los discos de Seba Ibarra: http://www.sebaibarra.com

Para inscribirse al MICSUR 2016: micsur.cultura.gob.ar