Cristina Kirchner depositó el sable de San Martín en el Museo Histórico Nacional

24 de mayo de 2015

La ministra Teresa Parodi participó del acto junto a miembros del gabinete nacional y funcionarios.

La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, encabezó el domingo 24 el acto en el cual el Museo Histórico Nacional recibió, luego de 48 años, el sable corvo de San Martín para exhibirlo al público. El traslado de esta pieza histórica desde el Regimiento de Granaderos a Caballo hasta el museo estuvo acompañado por una multitud de personas en las calles.

La ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, definió al desfile como “conmovedor”. “La gente siguió el traslado en las calles; con los chicos saludando a los Granaderos que siempre despiertan una gran emoción. Como dice la Presidenta ‘tenemos Patria’ y hemos recuperado los símbolos patrios”, sostuvo.

“En el Museo Histórico Nacional, sólo faltaba el sable. Es el lugar donde se encuentra la mayor parte de las pertenencias del Libertador, por decisión de sus descendientes. Y es muy importante destacar que queda custodiado por los Granaderos para que la gente lo pueda ver cada vez que quiera”, explicó la funcionaria.

"Para el museo, es histórico recuperar la pieza más valiosa que había sido donada para estar expuesta aquí. Después de 48 años, que retorne a la institución y que la reciba la presidenta de la Nación es un logro enorme", expresó la directora nacional de Patrimonio y Museos, Araceli Bellotta, también a cargo del Museo Histórico Nacional.

"Esta pieza tiene todo un simbolismo porque representa la defensa de la soberanía y de nuestra independencia, y, en otros tiempos, ya no con armas, sino por otras vías, la presidenta se ha plantado tan firmemente como San Martín y como Rosas para defender el país".

El acto fue seguido desde los jardines del Museo por miembros del gabinete nacional y funcionarios como el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el canciller Héctor Timerman, el ministro de Defensa, Agustín Rossi; la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo; el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, e intendentes del conurbano.

Al finalizar la ceremonia, se abrieron las puertas para que ingrese la gran cantidad de público que esperaba ávida en el Parque Lezama.

El sable es el arma que acompañó a San Martín durante la Guerra de la Independencia y que legó a Juan Manuel de Rosas. Fueron sus descendientes quienes decidieron donarlo al Estado Nacional, en 1897, bajo la custodia del Museo Histórico Nacional.

Durante casi siete décadas, el sable fue exhibido en una sala del museo. Los agitados años 60 le devolvieron un protagonismo inesperado. Durante la proscripción del peronismo, el corvo fue apropiado en dos oportunidades por integrantes de la Resistencia Peronista. El objetivo de esas acciones era marcar la línea histórica que unía a San Martín, Rosas y Perón. El sable era el único objeto que permitía conectar a estos personajes históricos. Pero fue recuperado en ambas ocasiones.

En 1967, el dictador Juan Carlos Onganía le quitó al museo la custodia del arma.

Hoy, la espada de San Martín es traslada al Museo Histórico Nacional para ser apreciada por todo el público en una sala especialmente diseñada con modernas medidas de seguridad y conservación. El sable estará rodeado por las armas de Manuel Belgrano, Manuel Dorrego, Juan Manuel de Rosas y Guillermo Brown, entre otras. El espacio estará custodiado por el Regimiento de Granaderos a Caballo, en homenaje al prócer.

Como antesala, en un espacio contiguo se exhibirán boleadoras, armas de fuego y puñales anónimos, utilizados por aquellos que lucharon por la libertad sin uniforme.

Información histórica
San Martín, en su testamento fechado en París el 23 de enero de 1844, dispuso: “El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud le será entregado al general de la República Argentina Dn. Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.

Más tarde, en 1862, Rosas legó la espada a su amigo y consuegro Juan Nepomuceno Terrero. En 1896, el primer director del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza, comenzó las gestiones con la familia Terrero para que el sable fuera donado al pueblo argentino, lo que logró en 1897.

Por decreto del 3 de marzo de 1897, firmado por el presidente José E. Uriburu y refrendado por su ministro de Guerra y Marina, Guillermo Villanueva, se dispuso que el sable se depositara en el Museo Histórico Nacional.

La jornada siguiente, el 4 de marzo de 1897, la caja que contenía el sable corvo desembarcó en Buenos Aires luego de haber partido desde el puerto de Southampton. El presidente Uriburu no concurrió al puerto para recibirlo ni tampoco lo hizo el máximo jefe del Ejército, en una actitud que se interpretó como un desagrado por el origen de quienes habían hecho la donación: los descendientes de Juan Manuel de Rosas.

Durante 66 años, el sable del general San Martín permaneció expuesto en el Museo Histórico Nacional, lugar también elegido por su nieta, Mercedes Balcarce, para donar el mobiliario del cuarto en el que falleció el Libertador, que aún se conserva.

En 1963, la Juventud Peronista, liderada por Calos Caride, Envar El Kadri, Jorge Rulli y Héctor Spina, decidió sustraer el sable de San Martín para protestar por las elecciones realizadas ese año con el peronismo proscripto y reclamar por el regreso del general Juan D. Perón, la devolución del cadáver de Evita, la ruptura con el FMI, el castigo a los fusiladores de 1956 y la libertad a los presos del Plan CONINTES, de Arturo Frondizi.

El 12 de agosto de 1963, un grupo integrado por Osvaldo Agosto, Manuel Félix Gallardo, Alcides Bonaldi y Luis Sansoulet sustrajo el sable del Museo Histórico Nacional. Poco después, Aníbal Demarco, a quien Agosto le había entregado el arma para que la ocultara, se reunió con el capitán Adolfo César Phillipeaux (militar peronista ligado al general Juan José Valle) y acordaron la devolución del sable para bajar la tensión y el acoso policial. Fue entregado al Regimiento Húsares de Pueyrredón, y el 17 de agosto de 1964, en virtud de un mandato judicial, se devolvió al Museo.

El 19 de agosto de 1965, cuatro miembros de la Juventud Peronista sustrajeron otra vez el sable del Museo Histórico Nacional. Permaneció escondido en un colchón en una guardería de muebles, hasta que el 4 de junio de 1966 fue devuelto al Ejército.

Por decreto, el 11 de noviembre de 1967, el dictador Juan Carlos Onganía dispuso transferir la guardia y custodia del sable al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín. El decreto argumentaba la medida “en que corresponde confiar el sable del Libertador al Regimiento de Granaderos, por ser la unidad que creara y que más íntimamente está ligada en el sentir popular a su vida gloriosa”.

Casi 50 años después, la espada de San Martín regresa al Museo de Parque Lezama para que, junto a las de otros destacados patriotas de la historia, inspire a todos los argentinos.