Cortázar y su biblioteca

28 de agosto de 2014

Gonzalo Celorio Blasco, Agustín Fernández Mallo, Sylvia Saítta y Mario Goloboff analizaron las lenguas de escritor en sus múltiples formas.

Como parte de las Jornadas Internacionales "Lecturas y relecturas de Julio Cortázar", en la Biblioteca Nacional, se realizó la mesa "Las lenguas de Cortázar: leer, escribir, traducir", de la que participaron el mexicano Gonzalo Celorio Blasco, el español Agustín Fernández Mallo, y los académicos locales Sylvia Saítta y Mario Goloboff, con la moderación de Graciela Melgarejo.

Celorio Blasco, escritor, crítico y exdirector de la editorial Fondo de Cultura Económica, encabezó la mesa que dio inicio a la tercera y última jornada en homenaje al centenario del nacimiento del autor de Rayuela. Con el título “Julio Cortázar, lector”, y a partir de un trabajo de investigación que inició en 2008, la ponencia recorrió la biblioteca cortazariana y los comentarios marginales encontrados en sus libros. En este sentido, eligió detenerse en la relación personal y literaria que Cortázar mantuvo con José Lezama Lima, quien le envió un ejemplar dedicado de su novela Paradiso, en cuyo margen el autor argentino escribió: “Una interpolación ajena a la novela, un bellísimo relato contra el tiempo que me parece hermano de los míos en Todos los fuegos el fuego”.

En el cierre de su ponencia, Celorio Blasco destacó la afinidad efectiva y afectiva entre ambos: “Los une la imaginación, en uno hiperbólica, en otro fantástica, en ambos portentosa. Los une la palabra poética que recrea la realidad para hacerla más habitable, más gozosa, menos ignota”.

Por su parte, Saítta, docente de la Universidad de Buenos Aires, investigadora y crítica, también puso el foco en las tradiciones y lecturas en las que Cortázar se inscribe dentro de la literatura argentina. Para Saítta, esto implica una dificultad porque el autor “rara vez se refiere a la literatura argentina”, aunque propuso que, aún así, su trabajo “intenta imaginar la biblioteca argentina de Cortázar”. Evocando un prólogo que Cortázar realizó sobre las obras de Arlt, titulado “Roberto Arlt: apuntes de relectura”, Saítta afirmó: “Es precisamente la relectura de Arlt la que opera como una máquina del tiempo que lo devuelve a su Buenos Aires de los años 40”.

La participación de Fernández Mallo, escritor, poeta y físico, marcó una entrada novedosa a la lectura de la obra cortazariana, al sostener la idea de una literatura que propone una red y es leída desde la mirada de un científico. “La historia de las ciencias y de las artes, sobre todo en el siglo XX, se ha desarrollado a través de mecanismos de encuentros aparentemente azarosos, de eurekas, de epifanías del objeto encontrado. En la ficción, esto toma forma en la concatenación de microepifanías construidas o la ilusión de hacerlas”, planteó al iniciar su intervención.

Con respecto al caso Rayuela, el escritor español comentó: “Esta disposición extraña, esta forma de organizar materiales que van variando, mutando, retorciéndose y convirtiéndose en otra cosa –plástica tan habitual en la literatura de Cortázar–, tiene que ver, en última instancia, con el problema de la traducción”. “¿Qué es esta importación de objetos o ideas sino una traducción del sentido de un objeto a otro sentido, a través de la nueva relación establecida entre los materiales?”, se interrogó.

Autor y docente universitario, Goloboff tituló su ponencia “El escritor siempre habla de la lengua”. En ella, se refirió a la fascinación de la que dan cuenta las novelas y los cuentos de Cortázar respecto de las posibilidades lúdicas de la palabra. En este sentido, rescató “sus alteraciones del módico español argentino o rioplatense, sus interrogaciones sobre la sintaxis, su tendencia a ironizar sobre las normas gramaticales, a parodiar cierto léxico, ciertas estructuras”. Citando al propio Cortázar, Goloboff completa la idea: “Un escritor juega con las palabras, pero juega en serio, juega en la medida en que tiene a su disposición las posibilidades interminables e infinitas de un idioma del que le es dado estructurar, elegir, seleccionar, rechazar, finalmente, combinar elementos idiomáticos para que lo que quiera expresar se dé de la manera más fecunda, con mayor proyección en la mente del lector”.

"Año Cortázar: Cien años con Julio" es una iniciativa organizada por el Ministerio de Cultura de la Nación, la Televisión Pública, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional, el Museo del Libro y de la Lengua, la Casa Nacional del Bicentenario y el Palais de Glace para celebrar mediante propuestas culturales diversas el centenario del nacimiento del célebre escritor argentino.