Cortázar, en pantalla grande

27 de agosto de 2014

Emilio Bernini y David Oubiña debatieron sobre la influencia del cine en los textos del autor de Rayuela, en la Biblioteca Nacional.

Como parte de las Jornadas Internacionales "Lecturas y relecturas de Julio Cortázar", que se realizan en la Biblioteca Nacional desde el lunes y concluyen hoy, se desarrolló ayer la mesa de debate "Cortázar en el cine", de la que participaron el ensayista y crítico Emilio Bernini y el académico David Oubiña, con la moderación del periodista Horacio Bernades.

Durante la charla, los expositores analizaron la influencia de la obra cortazariana en el cine y los vínculos del séptimo arte con los textos del escritor.

Bernini abrió el debate para analizar de qué manera la obra de Cortázar fue transpuesta por el cine argentino de los años 60. En esta línea, para el ensayista, muchos textos del autor centenario tuvieron enorme influencia en el cine experimental y fantástico de la Argentina: "Los cuentos de Cortázar proveyeron al cine argentino de lo fantástico", señaló Bernini. "Previamente, el cine cargaba con el peso del criollismo, el tango y la industria cinematográfica que definió un tipo de espectador y una producción serial de los filmes", diferenció. Al apropiarse y trasponer la obra del escritor, se generó un nuevo tipo de cine "crítico de los géneros industriales, de los cuales no termina de desvincularse del todo; y en lo político-ideológico es adverso al peronismo", explicó el especialista.

La exposición de Oubiña trató sobre la influencia "secreta" del cine en la obra del escritor. A diferencia de algunos de los escritores de su época, "Cortázar como espectador, no renegaba de los filmes contemporáneos", sostuvo el académico.

Sin embargo, desde su perspectiva, no hay una influencia decisiva del cine en los cuentos y las novelas de Cortázar: "Para su proyecto editorial, el cine es una presencia explícita y, a la vez, accesoria", amplió Oubiña. "Hay una influencia secreta del cine en su obra. Cortázar no es un cineasta de la literatura", definió, para luego agregar: "No iba al cine como escritor, sino como espectador que luego escribe cuentos, ya que el cine no produce en él una imaginación ficcional o ensayística".

"En su literatura, es posible advertir que le gustaba el cine, pero no se advierte una influencia" en sus textos, aseveró el autor de El silencio y sus bordes, aunque también reconoció: "Hay iluminaciones inesperadas y fortuitas del cine en su obra".

Las Jornadas Internacionales, que se desarrollan desde el lunes en la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, con entrada libre y gratuita, concluyen esta tarde, con la mesa prevista para las 19.30, de la que participarán Carlés Álvarez Garriga, editor de los cinco tomos de las Cartas escritas por Cortázar, y el crítico Noé Jitrik.

"Año Cortázar: Cien años con Julio" es una iniciativa organizada por el Ministerio de Cultura de la Nación, la Televisión Pública, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional, el Museo del Libro y de la Lengua, la Casa Nacional del Bicentenario y el Palais de Glace para celebrar mediante propuestas culturales diversas el centenario del nacimiento del célebre escritor argentino.