Mirá la muestra de Borges junto a Alberto Manguel

21 de julio de 2016

El director de la Biblioteca Nacional hizo una visita guiada de "Borges, el mismo, otro" a través de Snapchat

"Es el texto más importante del siglo XX”, dice Alberto Manguel, director de la Biblioteca Nacional, parado frente al manuscrito de Pierre Menard, autor del Quijote. Las páginas que lo componen –once hojas color beige, con el sello de la marca Saber en el margen superior– están protegidas por el vidrio de un aparador en el primer piso de la biblioteca, donde, hasta diciembre, tiene lugar la muestra Borges, el mismo, otro.

La caligrafía de Borges es prolija y diminuta. Algunas palabras están subrayadas y hay unas pocas anotaciones a los costados del texto. “Casi diría que es el manuscrito más importante de la historia de la literatura, y estoy dispuesto a defender este argumento –sigue Manguel y se ríe, apenas–. Ese cuento cambia la forma en la que nos enfrentamos a la literatura, la forma en la que la consideramos y la forma en la que leemos. No se puede leer de la misma manera después de Pierre Menard”.

Hasta este momento, Manguel nunca habló a través de Snapchat. Cuando Experiencia Cultura le propone ser el guía de una visita por la muestra por medio de la cuenta que el Ministerio de Cultura de la Nación tiene en esa red social –que ya tiene más usuarios que Twitter y que encuentra entre los menores de 34 a más del 70 por ciento de su público– acepta y enseguida entiende el lenguaje: tiene que comunicar en videos de sólo diez segundos la esencia de la muestra y anécdotas de su gran homenajeado.

Manguel llama “el trámite de seducción” a la manera en la que consiguió que ese manuscrito estuviera en la muestra –exhibido junto al de Emma Zunz, La forma de la espada y Las ruinas circulares y Tema del traidor y el héroe, entre otros–. “Hace años conocí a un librero que tiene una colección importante de manuscritos latinoamericanos. Él había coleccionado ciertos manuscritos de Borges que estaban en venta y me pidió un prólogo a su catálogo. Se lo escribí, nos conocimos y durante una feria me enteré de que tenía el de Pierre Menard, autor del Quijote”.

El librero se lo prestó para la muestra y Manguel desde Nueva York –antes de volver a la Argentina para asumir como director de la Biblioteca Nacional, estaba dando un curso en la universidad Columbia – con los folios en su equipaje. Apenas aterrizó, fue a su nueva oficina antes de ir a su nueva casa: el manuscrito está asegurado y tenía que dejarlo en la biblioteca, acompañado por la custodia que escoltó a esos papeles desde Ezeiza hasta Av. del Libertador y Agüero.

Manguel conoció a Borges cuando tenía 14 años y trabajaba en la librería Pigmalion –en la calle Corrientes–, de la que Borges era un cliente frecuente. Ese contacto lo catapultó, poco tiempo después, a un privilegio increíble: durante años, Manguel le leyó a Borges –ya prácticamente ciego– varias veces por semana. En ese momento, el escritor era director de la Biblioteca Nacional, el mismo cargo que ocupa Manguel ahora.

La muestra no sólo está compuesta por manuscritos. También hay ilustraciones de Borges realizadas por Hermenegildo Sábat, primeras ediciones y parte de los libros que pertenecieron a su biblioteca personal y una sección llamada la Biblioteca de Libros Imaginarios, compuesta por los títulos de aquellos relatos que Borges alguna vez sugirió que quería escribir, pero nunca hizo. Además, a pasos de la biblioteca, en el Museo del libro y de la lengua, está la exposición Historia Universal de la Fama, un acercamiento a la exaltación de la figura pública de Borges.

Para Manguel, la experiencia de hablar sobre la figura de Borges en Snapchat no deja de tener un componente borgeano. Aunque, claro, nunca escribió la palabra “Internet” ni nada que se le parezca, una de las aproximaciones a la obra de Borges dice que, en cuentos como El Aleph y La Biblioteca de Babel, prefigura el esquema conceptual de la red, la lógica de sistema que el conocimiento adopta en tiempos de hiperconectividad.

“Borges, el mismo, otro” permanecerá abierta hasta diciembre de este año y puede ser visitada de lunes a viernes de 9 a 21 y sábados y domingos de 12 a 19 en las sala Leopoldo Marechal y María Elena Walsh y en la Plaza del Lector Rayuela y de martes a domingos de 14 a 19 en el Museo del libro y de la lengua.