Conocé a Florencia Sadir, una de las ganadoras de Ópera Prima

25 de agosto de 2016 Arte

La instalación "Estructura sostén" fue la obra premiada de esta artista tucumana, que ya expuso en la Casa Nacional del Bicentenario

Florencia Sadir nació en 1991 en Tucumán, donde hoy vive, y es una de las ganadoras de Ópera Prima, una convocatoria organizada por la Dirección de Artes Visuales y el Centro Cultural Kirchner que busca dar visibilidad a nuevos artistas. Como resultado, Sadir expuso junto a otros 60 artistas en la muestra colectiva que derivó de la convocatoria y se realizó en la Casa Nacional del Bicentenario. Además, a fin de año va a exponer en una muestra individual.

-¿Cómo fue exponer por primera vez en la Casa Nacional del Bicentenario?

-Fue increíble, sobre todo por el hecho de compartir un mismo espacio con otros artistas, exponer con gente de otras provincias y poder reflexionar, debatir, con la gente que estábamos exponiendo juntos. Es lo que más me interesó en ese momento, poder conocer la obra de otros y a la vez poder charlar y hacer vínculos.

-¿Qué quisiste contar con "Estructura sostén", tu obra premiada —una instalación que incluye especímenes o sustancias orgánicas en su composición—?

-Esta pieza es una con las que más me siento identificada. Por lo general, intento recortar y hacer desplazamiento de situaciones cotidianas, una reorganización de los elementos. Eso es un devenir de una transformación: las flores, el elemento perecedero, que sobre todo se transforma. El hierro con el adobe como que no corresponde, entonces genera como una especie de extrañeza, de nuevo lugar. Me parece que la reorganización, el desplazamiento de los objetos, el cambiar de lugar las cosas es lo que genera esa extrañeza. Me interesa que haya varios lugares de lectura, dependiendo de quien lo lea. No ser unidireccional es bien importante.

-Trabajaste con un material perecedero, ¿qué pasa con la obra cuando ese elemento se transforma?

-Cuando me llegó la obra a mi casa de Tucumán fue una sorpresa. Nunca antes envié una obra perecedera, entonces era como una prueba. Cuando recibí la obra y en una cajita tenía todas las flores secas ahí, intactas, me pareció que estaba bueno. Porque por lo general es como deshecho. Creo que la voy a usar para hacer otra obra, me gustó que aparte de las cosas más concisas, llegue eso. Yo las dejé en una instancia de turgencia y me llegan ahora de una manera totalmente diferente. Ver esa transformación me sorprendió, me gustó.