Con gran convocatoria de tangueros, se realizó el Festival Internacional Cambalache

29 de marzo de 2015

El evento propuso ampliar los espacios de expresiones relacionadas con el baile del tango, el teatro y la danza.

La décima edición del Festival Internacional Cambalache, que se desarrolló del 20 al 29 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires, en coproducción con el Ministerio de Cultura de la Nación, concluyó con gran convocatoria de público y la participación de cientos de artistas, nuevos y consagrados, de todo el mundo.

El festival –dirigido por José Garófalo, Alberto Goldberg, Leonardo Cuello, Hugo Mastrolorenzo e Irina Jabsa, de la Asociación Civil Cambalache para la Promoción del Tango Danza Teatro– propone ampliar los espacios de formación, presentación y realización de expresiones relacionadas con el baile del tango, el teatro y la danza.

La programación incluyó, con este fin, una selección de proyectos de artistas y elencos de todo el mundo.

La antepenúltima jornada del festival tuvo lugar el viernes 27 en el hall del teatro Margarita Xirgu y se inició con un show memorable de la Orquesta Astillero, uno de los nuevos exponentes del tango que mayor eco tiene en el ámbito internacional.

La conducción estuvo a cargo del licenciado Eugenio Rataplán, famoso personaje interpretado por el actor y bandoneonista Luis Longhi. “Biológicamente, ha ido cambiando el tango, porque hoy somos otros los que lo hacemos y tenemos nuestras propias búsquedas. En mi caso, lo que pretendo con mi personaje, a través del humor y el tango, es romper estructuras, generar una reacción diferente en el público tradicional”, explica Longhi sobre su actuación como Rataplán.

“Hace tiempo que el tango no crecía. Por suerte, los últimos años fueron diferentes; hay nuevas iniciativas de los jóvenes y, en ese sentido, el rol del Estado es fundamental, responde a la demanda y abre el juego a todos lados”, manifiesta el artista.

Ya dentro de la sala, la compañía finlandesa Tangotheatre Kiukkarainen realizó la obra “Chess piece”, que mezcla géneros como el clown, el tango y la danza contemporánea con la estética y dinámica del juego de ajedrez. Luego, la compañía Quiero Ser Agua & Oriel Toledo interpretó “Hambre de piel”, una coreografía que expone con simpleza y claridad la necesidad del ser humano de ser tocado y de tocar a los demás, en el marco del dilema entre la realidad del contacto como ilusión de unión o confirmación de aislamiento.

A continuación, se presentaron las obra “Soliloquios”, compuesta por cinco solos donde el tango y la danza protagonizan diferentes lamentos de un estado del alma; y “Tango negro”, de la Compañía Girando, que, bajo la dirección de Norberto Trujillo, combina la danza, el humor, la actuación y una puesta escenográfica a oscuras, inspirándose en textos de Oliverio Girondo y tangos de diferentes autores.

El número final de la noche estuvo a cargo de la Compañía Tempo Tango, que interpretó “Proyecto Graña”, una producción que, desde la danza y otros elementos teatrales, resignifica y homenajea a la gran artista María Graña.

Cuello, uno de los directores del encuentro y docente del UNA, sostiene que el Festival Cambalache responde a la necesidad de crear, en la Ciudad de Buenos Aires, espacios abiertos a nuevos proyectos de tango independientes, que no se reducen al formato comercial tradicional.

“Gracias al Ministerio de Cultura de la Nación, podemos celebrar la 10.° edición. Es un paso más porque el Estado no solo se ocupa de la educación de artistas y trabajadores del arte y la cultura, sino que les otorga un abanico de posibilidades para poder mostrar sus producciones. Revalorizar la cultura significa seguir sumándole soportes a nuestro país”, expresa Cuello.

La jornada del sábado 28 de marzo comenzó en la Antesala de la Ciudad Cultural Konex. La encargada dar la bienvenida al público fue la banda Altertango, que apuesta a composiciones propias, entre el homenaje y la resignificación del género a través de la potente e intensa voz de su cantante, Victoria Di Raimondo. Su propuesta impactó al público, que una vez finalizado el show se trasladó a la Sala A para acomodarse en las butacas y disfrutar de una noche al son del dos por cuatro.

Entonces, Tango in Blue capturó la atención de todos al mostrar a dos hombres disputando el amor de una mujer en un salón de baile venido a menos, entre tangos argentinos y europeos de la época que intensificaban la ambientación. Los límites difusos entre el tango, la danza contemporánea y el teatro generaban un lenguaje único.

El Dúo Fuertes Varnerin, (Agustín Fuertes y Ariel Varnerin) subió al escenario para demostrar que, entre las múltiples posibilidades tímbricas, la sonoridad creada por la melodía cantada a dos voces con acompañamiento de guitarras es una de la más tradicionales y hermosas.

Puertas Adentro, de la compañía de tango UNA (Universidad Nacional de Artes), presentó una pieza inspirada en lo bello y lo complejo de la vida de a dos, con la lírica de las orquestas de los años cuarenta. Más tarde, "Nostalgias", de la Compañía de Manos 2, que trabaja en el lenguaje en acción, propuso una visión del tango y la poesía, a cargo de Lucas Maíz y Nuria Schneller.

Lo que siguió fue "Íntimos" (Fragmento), interpretada por José Garófalo y Eladia Córdoba, fusión del teatro, la danza y la poesía. Un hombre y una mujer en un juego permanente entre la exhibición y el ocultamiento.  

El cierre fue "24M", con coreografía y dirección de Hugo Mastrolorenzo, obra que conmemora la muerte de civiles producida por la última dictadura cívico militar. La pieza se vale del tango para trascender el hecho estético y de la danza como medio de expresión, y así mantener latente y activa la memoria de la historia reciente.  

La clausura del festival tuvo lugar la noche del sábado, desde las 24, en La Viruta (Armenia 1366), donde se presentaron la Orquesta Sans Souci con El Chino Laborde, Los Melli Tango, Germán y Nicolás Fillipeli, y también hubo una milonga abierta al público.

La actividad se realizó como parte del programa "Tango de mis amores",  del Ministerio de Cultura de la Nación, que celebra el 2015 como Año Gardeliano, a 80 años del fallecimiento de Carlos Gardel.