Comenzó el 1° Congreso Nacional de Muralismo en el Centro Cultural Kirchner

31 de octubre de 2015

Cientos de artistas de todo el país se convocaron para discutir la manera en que se piensa el oficio y los derechos de quienes lo ejercen.

El 1º Congreso Nacional de Muralismo y Arte Público “Ricardo Carpani” fue inaugurado el viernes 30 de octubre en la terraza de La Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner con un homenaje a dicho artista, cuyas obras reflexionan sobre la historia argentina.

Cientos de artistas de todo el país se convocaron con el objetivo de generar un espacio de encuentro para discutir la manera en que se piensa el oficio, su futuro y los derechos de quienes lo ejercen, y por un arte público como política de Estado.

La actividad fue encabezada por María del Valle Aguilar, directora nacional de Participación y Organización Popular del Ministerio de Cultura de la Nación; Ignacio Soneira, integrante de Muralistas Argentinos Contemporáneos (MAC); Eduardo Jozami, director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti;  y Francisco "Tete" Romero, director de Asuntos Académicos y Políticas Regionales de la cartera nacional de Cultura.

Soneira fue el encargado de darles la bienvenida a los presentes y reivindicó la elección del nombre de “Ricardo Carpani” para el encuentro. “Hoy nos encontramos con un contexto en el cual vienen artistas extranjeros a pintar murales a las ciudades de América Latina, con distintas estéticas, graffiti e intervenciones callejeros”, dijo.

“Desde MAC, hace tiempo que venimos pensando en la necesidad de dialogar y discutir nuestra identidad, en términos políticos. Hoy tenemos esta oportunidad gracias a la ministra de Cultura, Teresa Parodi, quien nos recibió, nos propuso este espacio y nos facilitó los traslados para los muralistas del interior. Para nosotros es un momento histórico y este escenario nos va a permitir pensar estrategias en conjunto para fortalecernos y unirnos”, sostuvo Soneira.

Aguilar, por su parte, celebró la iniciativa y subrayó su importancia teniendo en cuenta que “pone en discusión la práctica cotidiana del arte y la cultura, en relación con la sociedad”.

“Desde el Ministerio -continuó-, todos estos años trabajamos para darle voz a muchas expresiones artísticas que estaban invisibilizadas o marginadas, mostrando que el debate de la cultura es mucho más amplio, y eso nos da la posibilidad de plantear un objetivo mayor hacia el futuro”.

“Hoy estamos atravesados por la discusión sobre el país y el modelo cultural que queremos. Debemos aprovechar esta oportunidad para poner esas cosas en cuestión, saber de dónde venimos y cuánto costó volver a ubicar a la cultura como parte de la soberanía nacional. Debemos saber que lo único que garantiza los derechos es la organización popular, y para eso estamos acá”, concluyó la directora nacional.

Jozami describió la iniciativa como una “forma de abrir las puertas a la participación cultural, de estimular el trabajo de los artistas y los creadores, como parte de un trabajo más general para que la sociedad adquiera más derechos y sea más protagonista de la transformación que está viviendo la Argentina”.

“La figura de Carpani -explicó- es particularmente convocante porque resumió, más que ningún otro, la preocupación por relacionar el arte y la política. No solo porque fue uno de los grandes pintores argentinos, sino porque, además, fue un protagonista político, que encontró el modo de participar en la lucha de los trabajadores y el movimiento popular a partir de su arte”.

Tete Romero inició su discurso haciendo referencia al “Siluetazo” como “la experiencia de intervención político cultural colectiva que marcó un antes y un después en la Argentina, ya que se trataba de poner el cuerpo para que se dibujara la ausencia, lo indecible, lo invisible, lo desaparecido”.

“Este es un encuentro ante una emergencia nacional, porque estamos discutiendo dos modos de concepción de vida comunitaria. El arte público hunde sus dientes en el sentido que le damos a nuestra existencia; por lo tanto, no hay neutralidad posible y no tenemos que ser políticamente correctos".

Dirigiéndose a los muralistas, el funcionario de Cultura afirmó: "Ustedes, en la imprenta de la calle, como decía Rodolfo Walsh, saben perfectamente qué los atravesó y los impulsó a convertirse en artistas”.

Debate y reflexión

Durante la jornada inicial del encuentro, también se desarrolló la mesa de disertación “Arte, política y militancia”, que estuvo conformada por Jozami, el artista Rubén Borré, el abogado y docente Javier Azzali, e Ignacio Soneira como moderador.

Jozami abrió la mesa explicando que Carpani “concebía al muralismo como una síntesis que recolectaba y se apropiaba de influencias, de todo lo importante que había tenido la pintura contemporánea del siglo xx”. Luego realizó un recorrido histórico por la vida del artista en relación con los diferentes momentos políticos.

“Carpani tenía una concepción de la política que se basaba en un diálogo permanente entre el peronismo y el pensamiento de izquierda. Un diálogo interesante que también tuvieron otros intelectuales argentinos, donde radica lo más fecundo del pensamiento de los sesenta. Reconocía que el movimiento obrero era la columna vertebral del movimiento peronista, pero tenía una visión revolucionaria que sostenía que esas políticas debían profundizarse”, explicó.

Borré destacó que “pocas veces se ha pensado, como ahora, desde la política para las artes visuales”. “Creo que este congreso tiene que apuntar especialmente a legislar, porque somos el único sector de la cultura que no tiene una legislación que lo proteja. Este encuentro federal y autogestivo, y con apoyo del Estado Nacional, pocas veces se ha gestado. Por eso, no podemos dejar que se nos pase hasta la próxima, y tenemos que generar de este hecho una propuesta de ley nacional”, expresó.

Azzali analizó que, dentro de la figura del arte político, el nombre de Carpani aparece como descollante por dos razones: en principio, porque nunca abandonó “su técnica, su oficio, el estudio de su arte especifico, sino que lo profundizaba para producir con alta calidad"; pero, sobre todo, “porque hacía arte para el pueblo y desde el pueblo”.

“El muralismo es una expresión extraordinaria que apuntala, como pocas cosas, a la identidad nacional. La cultura tiene ese efecto, ese fin, el de devolvernos a nosotros mismos una imagen de pueblo, de sujeto histórico, atravesado por las relaciones de clase, por la opresión social, pero también marcado por la lucha por la liberación nacional. La cultura contrahegemónica, entonces, tiene que tener este sentido, el de devolvernos la imagen del pueblo en acción, recuperando, como sucedió en estos años, la autoestima nacional”, aseveró.

A lo largo de tres jornadas, con entrada libre y gratuita, habrá disertaciones, paneles temáticos, muestras audiovisuales y gráficas, charlas debate, trabajo en comisiones, talleres experimentales y de capacitación sobre diversos temas vinculados con el muralismo.