“Bienvenidos a Quitilipi” se exhibe en la Casa Central de la Cultura Popular

07 de agosto de 2015

Acompañan la exposición, de artesanía aborigen, trabajos realizados por creadores de la Villa 21-24

La muestra “Bienvenidos a Quitilipi”, organizada por el Mercado de Artesanías Tradicionales de la República Argentina (MATRA), del Ministerio de Cultura de la Nación, se inauguró el jueves 6 de agosto en la Casa Central de la Cultura Popular, de la Villa 21-24.

La exposición reúne una serie de retratos realizados por los fotógrafos Ariel Steinberg y Eduardo Miller a artesanos y familias artesanas qom, wich’í, mocoví y vilela con sus mejores piezas, en la ciudad de Quitilipi, provincia del Chaco.

Las tomas fueron hechas durante la 36.a Feria de Artesanía Aborigen René James Sotelo y la Segunda Fiesta Nacional del Arte Indígena, y las piezas ganadoras se exhiben junto a las fotos.

También acompañan esta muestra del MATRA diferentes trabajos realizados por Moisés “Pepe” Vallejos, Rodrigo Daniel Aranda y Fermina Umaño, artesanos del barrio.

El director de la Casa, Mario Gómez, encabezó el acto de apertura y manifestó su satisfacción por la muestra, dedicada a los hermanos originarios. “Como bonus, es un orgullo tener las obras de nuestros artistas. Desde este lugar que me toca ocupar, me congratulo al saber que hay mucho talento dentro del barrio que debe salir a la luz”, expresó.

La coordinadora general de la Casa, Julieta Chinchilla; la coordinadora de la sala de exposiciones del espacio, Guadalupe Fernández; y Daniela Saco, en representación de la directora del MATRA, Roxana Amarilla, también participaron de la inauguración.

Vallejos, herrero y padre de una de las promotoras culturales del barrio, exhibe en esta exposición cuadros tallados en madera, un par espuelas para baile folcklórico hechas en acero y cuero, y una serie de juguetes realizados en hierro.

“Pepe” comentó que muchas de sus obras nacieron de situaciones de la vida cotidiana. Tal es el caso del “posa libros”, que creó para poder leer durante sus horas de trabajo y no ensuciar las hojas. Otras, como la pieza en madera “Cazador e inocente”, las realizó después de estar preso durante la dictadura militar.

“Me parece necesario expresar y plasmar lo que uno vivió y vive en su trabajo –continuó el artesano–. Jamás me imaginé que iba a poder exponer mis obras en un lugar como este. Estoy muy emocionado y agradecido con esta Casa, que significa un despertar para muchos. Hay muchos valores en el barrio por descubrir, para nosotros y para nuestros hijos”.

Aranda, de 25 años, aprendió a realizar esculturas en mármol en un Centro de Formación profesional del barrio. Una de sus obra principales, “San Expedito”, la armó con restos de diferentes materiales. “Empecé a ir al taller porque me hacía bien, estaba contenido, dejaba de pensar en los problemas de mi casa. Pero nunca creí que mi obra podía interesarle a alguien; estoy muy contento”, concluyó el joven.