Arrancó el BAFICI: 400 películas, 27 sedes, 10 días a puro cine

14 de abril de 2016 Cine

A sala llena, fue inaugurada la 18.ª edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, en el cine Gaumont

Es miércoles 13 de abril. Son las 19.00. Invitados, movileros y curiosos se demoran en la vereda del Cine Gaumont: por primera vez, el Espacio INCAA Km 0 no solo es sede del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), sino que allí tendrá lugar su inauguración.

En el interior, Javier Porta Fouz —nuevo director artístico del BAFICI, organizador histórico de las grillas por salas y programador en los últimos años— va de un lado a otro con sonrisa de anfitrión bien puesta. Posa complacido para todos los fotógrafos que se lo demandan.

Todavía falta una hora para que empiece el festival de cine independiente más influyente de la región y uno de los mejor conceptuados en el mundo. En el hall del Gaumont intercambian saludos y apuestas los críticos de cine, los jurados y los cronistas. Directores, actrices, empresarios, productores, invitados especiales y funcionarios esperan la proyección de Les fils de Joseph, el filme de Eugène Green que dará comienzo a la 18.ª edición del BAFICI. Entre estos, el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto; Darío Lopérfido —ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires—, y Alejandro Gómez —secretario de Cultura bonaerense. También están Viviana Cantoni —subsecretaria de Gestión Cultural de la Ciudad—, Marcelo Panozzo —director de La Usina del Arte—, Enrique Avogadro —secretario de Cultura y Creatividad de la Nación— y Alejandro Cacetta —presidente del INCAA—.

El realizador Bebe Kamin había llegado más temprano en compañía de su mujer. Un rato después, el productor Rolo Azpeitía custodiaba a Marisa Murgier (representante de Cinecolor y presencia infaltable en cualquier reunión cinéfila). Pablo Conde (jurado de la Competencia Vanguardia y Género) conversó animadamente, al igual que el crítico Diego Trerotola. Roger Koza (jurado de la Competencia Latinoamericana) les dio la bienvenida a sus colegas extranjeros. El crítico Eduardo Antín (exdirector del BAFICI, más conocido como Quintín) ingresó a la sala con su esposa Flavia.

Como ya es costumbre, en la vidriera de este BAFICI brillaron los anteojos de marcos gruesos y estrafalarios, las cabezas rapadas con jopo, los morrales de materiales reciclados y los rodetes de colores.

Este año, el festival programó más de 400 títulos para devorar en solo 10 días. El desafío de los adictos es armar un cronograma, al mejor estilo “Tetris”, que permita consumir la mayor cantidad de filmes hasta el 24 de abril. Y aunque la agenda nunca cierre, Buenos Aires se viste de cine, y el cine, de fiesta.

La exhibición de las películas se repartirá en 27 sedes. La novedad es el desembarco del BAFICI en espacios culturales y comunitarios de siete barrios de emergencia: Carlos Mugica, Plaza Juan 23, Cildañez, Cancha de los Huérfanos, Polideportivo Los Piletones, el Galpón Piedrabuenarte y la Casa Central de la Cultura Popular Villa 21-24, cuyas funciones serán gratuitas.

En lo que hace a la premiación, el nuevo director del Festival incorporó la Competencia Latinoamericana e individualizó la Competencia Derechos Humanos, hasta ahora, transversal a las otras.

A las ocho en punto se apagaron las luces y la pantalla grande se encendió ante una sala colmada. Previamente a la proyección del filme de Green, se exhibieron gifs animados que, esta vez, reemplazaron a los clásicos cortos institucionales. El público estalló en aplausos con las imágenes de Mundo grúa (Pablo Trapero), Parapalos (Ana Poliak), Los paranoicos (Gabriel Medina), y Ragazzi (Raúl Perrone). Y después sí, comenzó la fiesta del cine. 

 

Texto: Ariana Budasoff

Foto: Silvina Frydlewsky