Análisis de las políticas culturales en América Latina

09 de julio de 2015

Susana Baca (Perú), Ismael "Manelo" González (Cuba), Javier Grosman y Martín Bonavetti debatieron en el Foro por una Nueva Independencia.

La mesa de debate “Política cultural o la politización de la cultura” se desarrolló en la última jornada del Foro Nacional y Latinoamericano por una Nueva Independencia, que organizó el Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, del 6 al 8 de julio en San Miguel de Tucumán.

Los ejes de discusión fueron las gestiones culturales en el marco de las nuevas políticas nacionales, populares y progresistas en la región. Sobre ello disertaron la cantante, compositora e investigadora peruana Susana Baca; el psicólogo, exviceministro de Cultura de Cuba y expresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión, Ismael “Manelo” González; el gestor cultural y coordinador general de Tecnópolis, Javier Grosman; y el director ejecutivo de la Televisión Pública, Martín Bonavetti.

La primera en tomar la palabra fue Baca, quien ensayó una definición de la cultura latinoamericana: “Somos pueblos que bailan, cantan, que transforman el barro, que se enamoran y escriben poemas de amor y desamor, que tenemos multiculturales maneras para hacer y decir, y que todo eso está amenazado por la pobreza de lo utilitario, de la alienación a un patrón de conducta pobre”, sostuvo.

“Debemos reafirmar una noción de la cultura que no sea aquella que la considera útil solo porque produce beneficios”, apuntó la compositora limeña, quien también planteó que las políticas culturales en América Latina deben dirigirse al cuidado de unos a otros y del planeta, y a acabar con la pobreza.

“Hay que promover una política de austeridad, de transformación y del uso de las materias. De aprecio a la calidad más que a la cantidad. Del disfrute de las relaciones interpersonales más que de la competencia”, propuso la cantante.

A su turno, González se refirió al escenario político cultural en la región y en el mundo. Explicó que, en la actualidad, existe una fuerte hegemonía del capitalismo y que, desde América Latina, es necesario presentarle batalla a través de las políticas culturales propiciadas por el Estado.

El exviceministro cubano aseguró que se debe conformar una agenda de trabajo en torno a estas políticas, al tiempo que alentó la unidad latinoamericana en torno a la tarea. “En este camino, no hay posibilidad de andar solos para nuestros países. Tenemos que ganar esta batalla todos juntos”, aseveró.

En esta línea, González consideró que es central que existan mayores niveles de participación, concientización y democratización de los temas que tienen que ver con las políticas culturales. “Es necesario que se complejice el debate –sostuvo–, que los ciudadanos intervengan y se apropien de la cultura. Necesitamos a los pueblos y a los ciudadanos cultos’’.

“Vivimos una profunda crisis internacional económica, financiera y energética, que también es cultural. Una crisis de la civilización, de modelo, de paradigma. El hombre ha tocado fondo. Tenemos que plantearnos otras formas de convivencia entre nosotros y con la madre tierra”, aseveró el político isleño.

Retomando el pensamiento de Fidel Castro, González expresó que “una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas”. También citó a la ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, cuando sostiene la irreversibilidad de los cambios propiciados por los gobiernos progresistas en América Latina en los últimos años.

En este sentido, concluyó que si los cambios íntegramente culturales son irreversibles, la batalla debe presentarse a partir de las políticas culturales, desestimando posiciones ingenuas, conservadoras, dogmáticas o nacionalistas.

Por su parte, Grosman manifestó su disgusto por quienes lo critican por los “grandes” gastos en cultura, comparando esas cantidades de dinero con la inversión en viviendas, escuelas u hospitales. “De más está decir que cada persona tiene esos derechos, pero también el derecho a expresar su identidad, a encontrar en la cultura, en el arte, en los espectáculos, eso que ellos pueden hacer, ver, participar”, aseveró.

“Nos quieren vender programas que, aunque no estén vacíos de contenidos, generan conciencias adaptativas –denunció el funcionario nacional–. Nos quieren vender los ratings y los segundos de televisión, para imponernos un sistema económico y social igual que el de Martínez de Hoz. Ya no nos tiran con tanques en la calle, nos tiran películas y programas”, argumentó.

“Nos echan en cara que seis millones de personas hayan salido a la calle en los festejos del Bicentenario, que hayamos hecho pasar a más de 15 millones de personas por Tecnópolis. No nos perdonan tener calidad en lo que hacemos”, defendió Grosman.

“La calidad es solamente para Marcelo Hugo Tinelli, para los productos que ellos venden; para los pobres está destinado el choripán, el ‘negrópolis’, como ellos lo llamaban. El resto, el disfrute, el ocio, no tiene que pagarlo el Estado, sino las empresas privadas. No nos permiten que los chicos, en lugar de irse a Disneylandia, vayan a Tecnópolis”, ironizó el gestor cultural.

El ideólogo del Paseo del Bicentenario también se refirió al sentido de encuentros como este foro: "Nos permiten encontrarnos, cuidarnos entre nosotros, querernos, y esa es la forma de progresar y de revolucionar no solo nuestro país, sino nuestras cabezas, y lograr el fin último de la política que es hacer más feliz a la gente”
A su turno, Bonavetti definió los usos de la política cultural: “Tiene la obligación de restituir las cosas al hombre común, de sacarlo del ámbito del mercado, donde todo tiene un valor de uso y de cambio”.

“Tenemos que comprender que el ser humano no es un cliente, sino un sujeto político, alguien que piensa, actúa y construye políticamente. A través de los derechos, el hombre puede salir del mercado y pensarse como ciudadano’’, agregó el director de la TV Pública.

Respecto de las políticas llevadas adelante en los últimos años en la Argentina, Bonavetti destacó: “Se restituyó la palabra, y hay que estar agradecido”. “Es la palabra la que nos va a permitir un discurso político y es la política, en definitiva, la que nos va a permitir la liberación”, remató.

El Foro Nacional y Latinoamericano por una Nueva Independencia, realizado del 6 al 8 de julio en San Miguel de Tucumán, tuvo por objetivo poner en debate los procesos emancipatorios y populares que atravesaron los países de la región en la última década.