Almudena Hernando: “Nunca confié en las apariencias”

10 de junio de 2016

La arqueóloga española fue la invitada para inaugurar el ciclo “Voces y miradas. Diálogos sobre investigaciones culturales y patrimonio”

Se apasiona al hablar. Su voz, tan expresiva como su español madrileño, se alza al explicar las lógicas que operan detrás de la desigualdad de género. A ese tema y al estudio del patrimonio cultural dedicó su carrera. Almudena Hernando es arquéologa, Profesora Titular en el Departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Instituto de Investigaciones Feministas de esa universidad. Escribió varios libros, entre ellos: “Arqueología de la Identidad” (2001, Akal, Madrid) y “La fantasía de la individualidad. Sobre la construcción sociohistórica del sujeto moderno” (2012, Katz, Buenos Aires y Madrid).

Hernando fue la conferencista invitada para inaugurar “Voces y miradas. Diálogos sobre investigaciones culturales y patrimonio”, un ciclo de conferencias, charlas y debates organizado por la Dirección Nacional de Investigación Cultural de la Secretaría de Patrimonio Cultural, en coordinación con otras áreas del Ministerio de Cultura de la Nación. En el primer encuentro, que tuvo lugar el 20 de mayo pasado en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón, Hernando debatió en torno a “Patrimonio, comunidad y género”.

¿Qué te llevó a estudiar la identidad?

Tengo una hermana melliza y, entonces, la construcción de la identidad tiene para mí implicancias personales que no tiene para cualquiera. Tal vez fue porque a mi madre le gustaba vestirnos igual, aunque mi hermana y yo no nos parecíamos en nada, que nunca confié en las apariencias. Incluso pudo ser lo que me llevó, sin saberlo, a estudiar arqueología. Toda mi investigación es parte de una búsqueda personal de respuestas. La arqueología me brindó la capacidad de analizar de manera profunda cuál ha sido la trayectoria del ser humano para entender por qué somos como somos en la actualidad. Siempre busco entender el origen, y eso me sucede también con el estudio de género.

¿Cómo fue originalmente la relación de poderes entre hombres y mujeres?

Cuando se piensa en la prehistoria se suele pensar en imágenes estereotipadas del hombre violento agarrando del pelo a la mujer y arrastrándola a la cueva. Probablemente esto no haya sido así. Cuando en una sociedad no hay división de funciones, cuando todos hacen lo mismo, como en el caso de los cazadores recolectores, no hay posiciones de poder y eso se traduce en la ausencia de relaciones de poder entre hombres y mujeres. Poco a poco, los hombres comenzaron a ocupar posiciones un poco mas diferenciadas. Así, empezó una diferencia también entre hombres y mujeres, que fue agrandándose a medida que iba avanzando la historia.

¿Y cómo surge en la historia la disparidad de géneros?

Al principio, todos teníamos una identidad puramente comunitaria, relacional. En cambio, la identidad del Yo es producto de un proceso histórico. Lo que ha pasado en la historia es que a medida que los hombres se individualizaron y desarrollaron la identidad del Yo, necesitaban que las mujeres no lo hicieran, porque ellos iban perdiendo su sentido de pertenencia y éramos nosotras las que se los garantizábamos. Con la llegada de la modernidad, la mujer también se ha individualizado. Esto hizo que el hombre se empezara a quedar sin un apoyo, sin un complemento de identidad que necesita. La sensación que tienen es de una pérdida de sentido vital total; entonces aumenta el maltrato, la violencia, y la posibilidad de que las maten.

¿La violencia contra la mujer aumentó en los últimos años o la lucha colectiva la volvió más visible?

Se está visibilizando cada día más porque cada vez somos más mujeres individualizadas. Entonces, empezamos a dar la lucha para que esto se visibilice. Y esto es posible porque la mujer se empieza a ir de ese lugar de subordinación. Un hombre que cultiva sus vínculos no va a tener la necesidad de tener una mujer que se los garantice y va a poder tener relaciones de igualdad. No va a necesitar subordinar a nadie.

De cara al futuro, ¿imaginás posible una igualdad de género?

No soy optimista. Creo que a medida que damos un paso para adelante hay mecanismos patriarcales cada vez más sutiles que van dos pasos para atrás. Toda la sexualización que hoy vemos en la mujer joven es patriarcal. De todos modos, es muy importante que haya cada vez más mujeres que luchan por ello. A la vez, es necesario destinar fondos públicos y hacer políticas que apoyen lo comunitario y la construcción de vínculos en lugar de la individualidad.

¿Cómo se relaciona el estudio del género con el del patrimonio cultural?

El patrimonio es un tipo de memoria que se asocia a la identidad relacional, que se asocia a la identidad comunitaria, mientras que la historia, la arqueología o la historia del arte es un tipo de memoria que se asocia a la individualidad. Cuando reconstruimos la historia, lo que reconstruimos son sucesos únicos que se han ido desarrollando en el pasado, normalmente protagonizados por hombres. En cambio, lo que hace el patrimonio es traerte al presente una memoria que no tiene autores individuales, que es resultado de la colectividad, y que se recuerda a través de hitos. La construcción de ese sentido de comunidad es fundamental para poder tener relaciones de igualdad.