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Palacio San José - Museo y Monumento Nacional Justo José de Urquiza

Palacio San José - Museo y Monumento Nacional Justo José de Urquiza

El Museo es un espacio de discusión, de producción, de participación y de debate. Un espacio de encuentro vivo con nuestra memoria, que nos permite relacionarnos claramente con nuestro presente y que construye identidad y ciudadanía. Un espacio para disfrutar del conocimiento y de la belleza. Un lugar para el descanso creativo y el aprendizaje colectivo.

El mensaje que transmite el museo parte del convencimiento de que debe existir y es necesario un diálogo crítico entre la sociedad y su memoria histórica y de dar una visión amplia de nuestro pasado. La relación museo – comunidad se debe establecer en el marco de una comunicación más fluida, sensible, atractiva y dinámica que provoque una modificación sustancial en los visitantes, destinatarios finales de nuestra tarea.

Entendemos pertinente abordar los procesos históricos teniendo en cuenta la idea de rupturas y continuidades, lo que requiere y permite una permanente asociación con la realidad, haciendo explícito el diálogo presente - pasado a fin de descubrir, en el ámbito de la reflexión grupal, algunas permanencias y cambios que hoy nos constituyen.

El museo debe cumplir una tarea democratizadora, con una visión del pasado que lo contenga en toda su complejidad dimensional (social, política, económica, cultural…), entendiendo que el relato histórico es la reconstrucción de nuestra vida a lo largo del tiempo. Y que algunas preguntas pueden ser comenzadas a responder desde ese diálogo fluido, abierto, polémico, contradictorio a veces, rico en matices, abierto para las diferencias y para sumar las ausencias.

El encuentro con el pasado, con las historias que encierran y fluyen de estas paredes, es una invitación a un diálogo interior profundo. Un encuentro con nosotros mismos donde está permitido gozar con el conocimiento, disfrutar la belleza, emocionarnos con nuestras pérdidas, reconocernos en el otro...un lugar que nos da permiso para apropiarnos de nuestro pasado y que nos ayuda a mantenerlo vivo en nuestro interior y en nuestro tiempo, resignificándolo y resignificandonos.

Respeto a la diversidad, valoración del conocimiento histórico, reconocimiento de la pluralidad y diversidad cultural, promoción de valores democráticos y de igualdad social, valoración de la curiosidad y la duda en la búsqueda de nuevos conocimientos, desarrollo de una comunicación clara y sensible, sostenimiento de la honestidad intelectual como elemento clave en la formación y difusión del conocimiento, mantenimiento de actitud crítica y reflexiva son los lineamientos que nos guían, apuntando a la formación de una conciencia histórica plural, democrática y crítica.

Los Museos históricos deben ser instituciones desde las cuales podamos confrontar con nuestro pasado, cuestionarlo, indagarlo. Lugares para la construcción de una historia abierta., donde el discurso único y autoritario sea superado por un discurso pluricausal y democrático, y la construcción de pasado cristalizada se deconstruye a través de una lectura profunda y en permanente revisión.

Los museos no son espacios fríos, sobresaturados de objetos y solemnemente aburridos. Son espacios de encuentro analíticos y críticos, atractivos y dinámicos, sensitivos y sensibles. Espacios cálidamente convocantes, con sus puertas abiertas para compartir un tiempo diferente y para ser disfrutados en plenitud.


Horario: Lunes a viernes, de 8 a 19.30, y sábado, domingo y feriados, de 9 a 18.30.

Visitas guiadas: Todos los días a las 10, 11, 12, 14, 15 y 16.