Museo Histórico Nacional

Museo Histórico Nacional

En busca de una Nación

Hacia la década de 1880, luego de medio siglo de guerras civiles, la Argentina se embarcó en el proceso de consolidación de su Estado Nación. La rápida expansión económica, el desarrollo de las comunicaciones y la llegada masiva de inmigrantes cambiaron por completo la composición socio-económica del país y Buenos Aires, en particular, se transformó en una ciudad moderna y cosmopolita. Fue entonces cuando los grupos dirigentes se enfrentaron con la necesidad de desarrollar un sentimiento de nacionalidad que, ante los acelerados y profundos cambios que estaban ocurriendo, lograra unificar a la sociedad argentina apelando a un acervo común de tradiciones y a una historia compartida.

Con la creación del Museo Histórico Nacional –una de las tantas propuestas culturales de ese momento – se buscaba desarrollar una educación patriótica para las nuevas generaciones y, de esta manera, impulsar un sentimiento de pertenencia nacional. El Museo fue concebido como el Panteón de la Patria donde se guardaban y veneraban las reliquias de los próceres de la Revolución de Mayo y las guerras de la independencia. Desde sus exhibiciones se difundió una narración histórica unilineal y homogénea –muchas veces respaldada por una iconografía patriótica hecha por encargo– que ignoraba los conflictos y la diversidad de identidades étnicas, regionales y sociales que convivían dentro de los límites del Estado argentino.

 

La renovación del Museo Histórico Nacional

Ya iniciado el siglo XXI el Museo Histórico Nacional tiene que brindar a sus visitantes un relato que muestre el papel de los diversos actores y, asimismo, interprete los múltiples procesos sociales que contribuyeron a la formación de la Argentina moderna. Para ello es necesario remontarse a los tiempos del poblamiento inicial de lo que hoy es el territorio nacional, hace no menos de 10.000 años, para culminar en el país contemporáneo: esa realidad histórica compleja, muchas veces desconcertante, contradictoria y siempre fascinante.

El Museo aspira a ser una institución destinada a rescatar, investigar, valorizar e interpretar, con las mejores técnicas y métodos posibles, la realidad pasada y presente de la Argentina, para luego proyectarla de manera crítica a la población. Deberá incentivar la curiosidad del público, plantear interrogantes, estimular el debate y provocar la reflexión. Se trata de proponer un museo dinámico que ofrezca distintas visiones del pasado, a través de un diálogo amplio capaz de manifestar las diversas maneras de ser argentino.

 

La fundación del Museo Histórico Nacional

Por iniciativa de Adolfo P. Carranza, la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires dispuso la creación del Museo Histórico en mayo de 1889. Se encargó su organización a una comisión de notables, entre los que figuraban Bartolomé Mitre y Julio A. Roca. Adolfo Carranza fue nombrado director de la nueva institución y ejerció el cargo hasta su muerte, en 1914.

En los primeros años, el Museo ocupó tres sedes distintas: la de Esmeralda 848, Moreno 330 y en el actual Jardín Botánico hasta que en 1897 pasó a depender de la administración nacional y se instaló definitivamente en la residencia que el acaudalado comerciante salteño José Gregorio Lezama había mandado a construir en el parque que actualmente lleva su nombre.

 

Las colecciones del Museo Histórico Nacional

El Museo Histórico Nacional ha logrado reunir una colección de diversos objetos: excelentes grabados, litografías, cuadros, imágenes religiosas y esculturas; banderas, estandartes, armas y uniformes de las guerras de la Independencia; muebles, relojes, partituras, instrumentos musicales y vajillas de las familias tradicionales del siglo XIX; recuerdos de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo, relicarios y miniaturas, daguerrotipos, fotos y tarjetas postales; aperos, ponchos, objetos de plata y prendas gauchas.

Entre sus colecciones pictóricas resaltan los cuadros de José Gil de Castro, que retrató contemporáneamente a varios protagonistas de la emancipación sudamericana; las pinturas de Cándido López, cuya obra constituye un valioso testimonio de la Guerra del Paraguay (1865-1870); y los trabajos de los artistas europeos León Palliere, César Bacle y Emeric Vidal quienes, a través de sus litografías, abordaron diversos aspectos de los usos y costumbres del Río de la Plata en el siglo XIX. Dignos de mención son los instrumentos musicales históricos como los pianos y los forte pianos de la familia Escalada, de María Sánchez de Thompson y de Eduarda Mansilla.

En el Museo puede visitarse la reproducción del dormitorio de José de San Martín en Boulogne-Sur-Mer (Francia), ambientado con objetos originales de acuerdo al bosquejo enviado por su nieta Josefa Balcarce.

El archivo personal de Adolfo Carranza forma parte del acervo histórico de la institución y dado su particular interés por la rica información que contiene, está abierto para los investigadores. Una valiosa biblioteca de alrededor de quince mil volúmenes, dedicada principalmente a la historia argentina y americana, puede ser consultada por el público general.

 

Horarios:
Miercoles a domingo y feriados, de 11 a 18.
Horarios de verano:

Miercoles a domingo, de 11 a 18.

Contacto Dirección: Defensa 1600, Ciudad de Buenos Aires
Teléfono: +54 (011) 4307-4457 / 3157
Correo electrónico: informes@mhn.gov.ar
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