Malena Solda, Gonzalo Urtizberea y Viviana Saccone recorrieron “200 años de arte argentino”
Malena Solda, Gonzalo Urtizberea y Viviana Saccone recorrieron “200 años de arte argentino”

Malena Solda, Gonzalo Urtizberea y Viviana Saccone recorrieron “200 años de arte argentino”

Verano
Teatro
Los protagonistas de Esperando la carroza pasearon por el Museo MAR y charlaron sobre teatro y arte
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No son turistas, pero disfrutan de la playa y de las actividades que les depara Mar del Plata en verano, gracias a los gajes de su oficio. Son actores: las obras de arte los nutren. En este caso, Malena Solda, Gonzalo Urtizberea y Viviana Saccone, los protagonistas de Esperando a la carroza, el clásico argentino que hace vibrar al Teatro Auditorium de jueves a domingos. Entretanto, en uno de esos recreos de su tiempo libre, invitados por el Ministerio de Cultura de la Nación, el trío recorrió la muestra itinerante “Congreso de Tucumán: 200 años de arte argentino”, en el Museo MAR, y conversó sobre las distintas disciplinas de la cultura con la que conviven en su vida.

-¿Creen que la sociedad argentina es consumidora de arte?

Solda: Sí, yo creo que sí. Sobre todo si nos comparamos con otros países de Latinoamérica. Estamos muy a la vanguardia, junto con Brasil y México. ArteBA y las muestras de ese tipo siempre funcionan muy bien.

-¿Somos un semillero de talentos o es muy presuntuoso afirmarlo?

Solda: No sé si Argentina es un semillero, pero creo que la gente tiene mucha necesidad de expresase y lo hace. Dependiendo del ámbito, hay gente más profesional en unos aspectos que en otros.

Saccone: A mí la palabra “semillero” me suena muy fuerte, pero sí me parece que hay mucha gente con muchísimas inquietudes y muchísimo talento.

Urtizberea: En teatro se hacen, en principio, alrededor de 300 obras por año, es una cifra alta.

Saccone: Es muchísimo. Creo que estamos cuartos o quintos a nivel mundial, como capital de teatro. Eso es importante.

-¿Suelen ir a muestras y a museos?

Solda: Poco, pero me gustaría ir más. Hace tiempo que tengo ganas de ver el Museo de Bellas Artes remodelado, que todavía no vi. De chiquita me llevaban, ahora me resulta más difícil. Estoy un poco atenta a lo que puedo. Por ahí miro y digo: “¡Uy, está tal cosa!”, y no puedo ir. Pero me gusta. Son cosas que uno hace cuando viaja y, de repente estás en tu país, en tu ciudad, y no lo hacés porque no sé… y hay cosas maravillosas.

Saccone: Es cierto eso. Yo no lo hago y coincido con lo que dice Male: acá no voy, pero me voy afuera, tengo la posibilidad de viajar y digo: “Tengo que ir a ver esto”. Me pregunto por qué no lo hago acá. Y me parece que también son cosas que deberían fomentarse un poquitito más desde la educación más básica, porque estimulan y nadie tiene necesidad de ver algo que no sabe que está, que existe. Si te enseñan y te ayudan a descubrir esos espacios, a lo mejor te despiertan ese interés, que a mí me pasa con el teatro o con el cine y no me pasa con las muestras en general, y cuando las veo me maravillo y digo: “¡Guau, es increíble lo que hicieron con esto!”. Pero tiene que ver con ese descubrir.

-¿Tienen algún artista o cuadro favorito?

Solda: Yo reconozco algunos, porque hice una serie para Encuentro sobre arte argentino –hacía la voz en off– y aprendí mucho. A partir de eso, a algunos los puedo reconocer y me emociona verlos. De repente cuando vas al Colón y ves la cúpula de Soldi, o un Spilimbergo, o lo que eran las Galerías Pacífico que tienen la cúpula con los grandes pintores argentinos, los veo y me gustan, los reconozco y son como amigos. Es parte del patrimonio, pero como si fuese algo familiar, no algo lejano que no me pertenece.

-¿Qué les parece esta obra: “Séptimo día”, de Elías Tobares (2008)?

Saccone: A mí me lleva a preguntarme cómo surge. Digo, yo voy poniendo circulitos de cartón y veo qué pasa, cómo queda. Es como una meditación activa: voy poniendo uno tras otro y de pronto me sale esta serpiente loca. Esa especie de soga de pesquero.

Solda: A veces, a mí me sirve mirar el título y después ver la obra. Por ejemplo, ese se llama “Farfalla”, o sea mariposa. Si sabés que se llama “mariposa”, está bueno saberlo y no saberlo, pero cuando lo sabés, tiene un sentido.

Saccone: ¿Y antes de ver la mariposa, qué veías?

Solda: Veía una ventana con vidrios rotos, algo así. Es muy linda esta obra de Pettoruti, hermosos los colores que eligió. Y esta, “Séptimo día”, ¡qué laburo!

-¿Al cine y al teatro suelen ir?

Solda: Sí, a mí me encanta ir al teatro.

Saccone: A mí también, el teatro es lo que más me conmueve.

-¿Pueden relajase y ver una obra sin pensar en cómo está actuando la actriz o el actor y qué harían ustedes en su lugar?

Solda: Yo no pienso en eso, pero sí pienso en el cuentito y en lo que me están contando. Y tiendo a tener el “defecto profesional” (hace las comillas con sus manos) de adelantarme a ver la trama: “Ah, ahora este se muere”, “a ver, cómo van a contar”, “ahora seguro pasa tal cosa”. Eso no lo puedo evitar y me divierte.

Saccone: Claro, eso pasa también cuando uno ve mucho. Mis hijas, que no son profesionales de esto pero ven mucho, de pronto están mirando una serie y dicen: “Y ahora se encuentra con él”. “¡Viste, qué te dije!”, y es muy entretenido. Yo me siento como público ahora, a mí me encanta relajarme, disfrutar, pero me pasa que es como si estuviese en dos planos y no dejo de ver, de una manera un poco inconsciente, lo que está detrás, lo que le está pasando al actor, o si hay algo que me suena raro, si se equivoca la letra. Son cosas que me pasan que van como en un segundo plano, pero me siento a disfrutar.  

-¿Leer les gusta? ¿Trajeron libros para la playa?

Urtizberea: Sí. Pasa que ahora tengo que estudiar texto de nuevo. El problema que tenemos nosotros es que tenemos texto constantemente, entonces los otros textos se van quedando. Tenemos que estudiar mucho. Estamos acá hace un mes y hoy fui por primera vez a la playa. Me llevé los textos pero tampoco los leí. (Se ríe).

Saccone: Yo voy todos los días a la playa, hoy no pude ir y lo lamento, no me quiero perder ni un día. Y me gusta leer en la playa. Leer y escribir son dos cosas que me encantan.

Solda: A mí también me gusta mucho leer, pero no puedo en este momento porque tengo un nene chiquito. Una amiga, que llegó hoy, me preguntó: “¿Llevo dos libros?”. “No vas a poder leer ni uno”, le respondí. (Se ríe). ¡Y dicho y hecho!

-¿Qué autores les gusta?

Saccone: Ahora estoy leyendo Dostoievski. Después voy leyendo lo que me va interesando en el momento, lo que va apareciendo.

Solda: Yo leí, con lo poco que puedo leer en esta etapa de mi vida, un libro de Laura Alcoba, que es una escritora argentina extraordinario. El azul de las abejas, y ya había leído La casa de los conejos, también muy bueno, me encantó. Y son “mamá friendly”, porque te enganchan enseguida, son ágiles, la narración es bien directa y son cortos.

Urtizberea: Yo estoy leyendo a Proust. Igual es un poco denso. La narrativa, la manera de escribir que tiene me resulta pesada.

-¿Están contentos con las repercusiones de la obra en Mar del Plata? ¿Cómo lo viven ustedes desde el escenario?

Solda: Con mucha alegría. Es un privilegio. La pasamos muy bien, es muy lindo que venga la gente, el público responde a lo que uno hace.

Saccone: Es un viaje re lindo que hacemos en el escenario, se pasa rápido y la verdad es que disfrutamos mucho. Más allá del público, que es hermoso que venga la gente y sentir que se divierte, pasa algo arriba del escenario que es de una comunión muy linda y de mucho divertimento. Ahí es donde nace la magia del teatro.