Así es la propuesta educativa de Congreso de Tucumán: 200 años de arte argentino
Así es la propuesta educativa de Congreso de Tucumán: 200 años de arte argentino

Así es la propuesta educativa de Congreso de Tucumán: 200 años de arte argentino

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Arte
Pía Landro, una de las curadoras, explica la muestra desde la perspectiva de la educación
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Después de pasar por Tucumán y Rosario, la muestra itinerante "Congreso de Tucumán: 200 años de arte argentino" desembarcó en el Museo Mar, ubicado en la meca del turismo bonaerense: Mar del Plata, donde se podrá visitar hasta el 28 de febrero. En el marco de los festejos por el Bicentenario de la Independencia, las obras más representativas del Museo Nacional Bellas Artes llegan a la playa con la intensión de federalizar el arte argentino.

Pía Landro, a cargo de la curaduría educativa de la muestra, habla sobre sus primeras conclusiones de la experiencia y la satisfacción de trabajar en lo que le gusta.

-¿En qué consiste la propuesta educativa de “Congreso de Tucumán: 200 años de arte argentino”?

-En proponer espacios para pensar juntos la tarea educativa antes, durante y después de la muestra. La idea es compartir ejercicios que sirvan como lentes para que los educadores de los museos tomen decisiones didácticas sobre la muestra y reflexionen sobre las decisiones ya tomadas. Estos ejercicios (o lentes) parten de un mismo marco epistemológico, pero los resultados son siempre diferentes, dado que cada museo les imprime a los ejercicios una forma particular, a la vez que se articula con la propuesta que ya viene sucediendo. Lo interesante es la variedad de propuestas que se generan sobre una misma muestra.

-¿Cuáles son los ejes que guían la propuesta?

-Se asienta sobre dos ejes. Por un lado, la familiarización sobre el marco de enseñanza para la comprensión; por otro, la reflexión sobre el sentido, los procesos y los objetivos de cada departamento de educación.

-¿Qué cuestiones hacen de ésta una muestra diferente?

-En la selección de obras se presentan piezas de consensuado valor histórico, a la vez que se arriesga a ponerlas en diálogo con piezas contemporáneas. Creo que la perla de esta muestra es la posibilidad de ver en vivo obras que se tensionan y abren al diálogo a temáticas que se dieron y artistas que trabajaron a lo largo de estos 200 años, y no una idea prefijada del bicentenario.

-¿Qué opinión te merece el espíritu federal de esta iniciativa?

-En un nivel de lectura de contenido, se puede decir que en la itinerancia de esta muestra reside la idea de la federalización. Sin embargo, se puede sumar otra capa al análisis y destacar que el gesto de federalización reside también en la apuesta de construir redes de trabajo entre los departamentos de educación de los museos compartiendo jornadas de trabajo, saberes, rutinas y/o materiales elaborados. De esta forma, se genera una red de trabajo educativo colectivo y federal que no parte de un centro hacia los bordes, sino que trama una red de puntos igualmente importantes aunque diversos en conceptos y metodologías.

-¿Cómo se aborda la educación en museos?

-No existe una única manera. Uno puede tener presente diversas cuestiones, pero el contexto de lo que sucede en el mundo, en la ciudad, en otros museos, y hasta el clima mismo, afectan la convocatoria a una muestra. Sin embargo, hay ciertos aspectos que ayudan a preparar terrenos fecundos para una propuesta atractiva.

-¿Por ejemplo?

-Principalmente que el contenido de la exhibición sea de calidad, es decir, relevante para la disciplina, interesante, desafiante y rico en conexiones; luego, que la propuesta pedagógica exceda al departamento de educación y se trabaje junto con montaje, investigación y comunicación; que se definan los públicos a trabajar de acuerdo a lo que el museo puede y quiere recibir y no de acuerdo a lo que hacen otros museos. Es muy importante, asimismo, que las actividades promuevan la construcción de un sentido crítico y sensible acerca de lo que se ve, que sean adecuadas a cada público y que asuman riesgos.

-¿A qué alude el concepto de “curador educativo”?

-El término “curator of education” se utiliza desde hace unos años para definir la tarea educativa en museos. Determina una diferencia respecto del término “director de educación”, ya que incluye una toma de decisión didáctica y un recorte de temas que pueden ser potentes y generativos para cada público. Si bien el término “curador pedagógico” se usaba frecuentemente en el ámbito de los museos, es en el marco de la 6° Bienal del Mercosur (2006) donde el término comenzó a popularizarse. Esto sucedió a partir de que Gabriel Pérez Barreiro -curador de la muestra- convocara a Luis Camnitzer para el programa educativo, y definiera ese rol como el de "curador pedagógico". El concepto presentado por Camnitzer propone pensar al espectador como un ser creativo y no como un receptor pasivo de información. Hoy, la mayoría de los museos e iniciativas culturales toman los términos “curador pedagógico”, “curador educativo”, “curador didáctico” o “curador de educación” para definir sus acciones pedagógicas y explicitar el sentido y los objetivos de sus acciones.

-¿Qué criterios orientan la curaduría de una obra?

-La curaduría tiene su origen en la idea de cuidado. En el caso de una curaduría educativa los criterios son conocer las obras y las audiencias y cuidar los vínculos entre ambos, de manera que el desafío sea que cada persona complejice en una capa más lo que ya conoce acerca de la obra y su temática.

-¿Qué te conmueve de tu tarea?

-Como dice el dicho: “elige para trabajar algo que te guste y no trabajarás nunca en tu vida”. Elegí esta profesión porque me da mucha satisfacción trabajar la educación en contextos de museos. Me conmueve ser parte de proyectos que ofrezcan espacios donde lo central sean las personas, la estética y la belleza.