Casa Nacional del Bicentenario

Ciclo de cine contemporáneo argentino

Todos los domingos de junio, gratis, en la Casa Nacional del Bicentenario.

Ciclo de cine contemporáneo argentino

Todos los domingos de junio, la Casa Nacional del Bicentenario presenta agunos de los retratos más destacados del mundo del cine contemporáneo argentino. Imágenes que dan cuenta de la heterogeneidad del mundo del trabajo, y de cómo las relaciones laborales, la falta de trabajo, las crisis y los intercambios propios de este tipo de relaciones pueden forzar relaciones inéditas. 

El ciclo acompaña la muestra "Sociedad de trabajo. Una historia de dos siglos", que puede visitarse hasta diciembre.

PROGRAMA:

Domingo 16, a las 17:
Estrellas (2007).
De Federico León y Marcos Martínez. Con Julio Arrieta.
¿Por qué contratar actores para que hagan de pobres cuando se puede contratar a pobres verdaderos?. Liderados por Julio Arrieta, los habitantes de Villa 21 de Buenos Aires se arman su propia productora cinematográfica independiente que ofrece característicos para el cine (alcohólicos, drogadictos, delincuentes), constructores de decorados capaces de levantar una casa en tres minutos. La Villa 21 se convierte así en un set de rodaje que incluso Alan Parker llega a visitar en busca de locaciones para su película Evita.

Domingo 23, a las 17:
Liverpool (2008).
De Lisandro Alonso. Con Juan Martínez; Giselle Irrazabal; y Nieves Cabrera (Trujillo).
Farrel es trabajador de un carguero. Al llegar a la ciudad de Ushuaia, pide permiso al capitán para desembarcar. Farrel quiere volver al lugar donde nació y ver si su madre sigue viva. Durante los últimos veinte años ha trabajado de marinero. Bebe para olvidar, paga a las mujeres con las que se acuesta, no tiene amigos. Al llegar al pequeño grupo de casas cubiertas de nieve donde creció, Farrel descubre que su madre sigue viva, pero alguien más ha entrado a formar parte de la familia. 

Domingo 30, a las 17:
Castro (2009).
De Alejo Moguillansky. Con Edgardo Castro; Julia Martínez Rubio; Carla Crespo; y Esteban Lamothe.
Castro huye, de atrás su vida, sobrevive escondido en un pequeño cuarto en una pequeña ciudad. Básicamente está sólo, pero en su vida ha aparecido una tal Celia. Celia es joven, es hermosa, y (a veces) cruel. Celia y Castro sobreviven juntos sin trabajo ni dinero en sus vidas. Puede decirse (pero puede decirse lo mismo de cualquier pareja) que se aman. En un momento, abandonan su ciudad de provincia y se marchan a la capital, a un nuevo refugio. Allí Castro emplea su tiempo en buscar trabajo. De a poco descubre la contradicción: ganarse la vida es igual a desperdiciarla.